Ensayo virtual
Las puertas que abrió Internet al proyecto de Torres son difíciles de imaginar. El cipoleño contactó un grupo ya en actividad, que lo espera para sumarlo a sus filas. Pero, también, Torres formó una banda propia con la que ya lleva dos meses ensayando. «Primero nos enviamos grabaciones en mp3, pero después encontramos un programa mediante el cual podemos ensayar en vivo. Ellos se juntaban allá y yo desde acá, con sonido e imagen en tiempo real. Poder estar ensamblando cosas a tanta distancia es algo increíble», contó el músico. Esta conexión virtual permite «saber quien es quién y que el proyecto sea más serio (desde el comienzo).
Sin dudas, los músicos pusieron Internet a su servicio, como una plataforma desde la cual dar a conocer su arte, contactarse con su público o, directamente, dar vida a nuevos proyectos. En el caso de Torres y sus compañeros españoles, sin importar que los separe un océano.
Expectativas sobre el “viejo Continente”.
«Me voy en un buen momento», expresó Martín Torres, quien ajusta detalles para su partida a España. Se desempeñaba como director de La sureña jazz band, de la versión «baby» de la misma y cuenta con un instituto de música entre otros proyectos. Europa, además de la posibilidad de perfeccionarse técnicamente en su instrumento, además, posibilitará un cambio en un aspecto no menor para aquellos que intentan desempeñarse profesionalmente de la música. «Mi intención allá es vivir de la música. Trabajar con las bandas y hacerlo en distintos circuitos y poder mantenerme así. Acá, tengo la suerte de vivir gracias a la música, por hacer muchas cosas que tienen vinculación. Pero una de ellas, por ejemplo, es dar clases».
Según manifestaciones de compañeros y conocidos, la actividad en el «viejo Continente» es mucho más factible que en la región. «Acá no se logra implementar un básico por tocar. E incluso hay lugares que están empezando a cobrar para dejarte tocar. Y se quedan un porcentaje de la recaudación».