Ayer, un referente del sector, que se mantuvo en reserva, reconoció, al ser consultado, la complejidad del problema y aseguró que la situación no tiene que ver con la tarifa y los ingresos que genera la actividad. Al contrario, consideró que la base fundamental es la ausencia de mayores controles por parte del Ejecutivo municipal.
Sostuvo que los inspectores de la comuna focalizan más su labor en la búsqueda de infracciones y multas por temas relacionados con el tránsito y la circulación que en determinar si las unidades y sus conductores están cumpliendo como correspondería a la normativa específica del servicio.
Así las cosas, no son inhabituales los taxis cuyo interior distaría de tener olores agradables y también habría casos de choferes que fumarían en algún momento de su labor diaria. Otros utilizarían gorras, lo que no está permitido. No faltaría alguno que no responde como se debe al usuario, mientras que habría habitáculos no del todo bien conservados.
En una parte de la comunidad, existe el propósito de que quienes no están brindando una mejor atención se apliquen a responder como es debido a la calidad que merecen los usuarios, a toda hora y en todo lugar.