Los innumerables enfrentamientos entre bandas que se han registrado en la ciudad han obligado a la Policía a tener que trabajar en aspectos vinculados con la temática, como la venta y adquisición ilegal de armas de fuego. Tal es así que, en lo va del año, en un trabajo en conjunto, el Gabinete de Criminalística y la Brigada de Investigaciones pusieron fuera de circulación 107 armas. Fueron secuestradas en allanamientos especiales y en operativos de rutina. La cifra no es menor, pero pese a la tarea que han llevado adelante, no se ha logrado disminuir los índices de violencia.
Del total, 82 son revólveres, pistolas, escopetas o carabinas, mientras que las 25 restantes son armas de fabricación casera, conocidas en la jerga delictiva como "tumberas".
La gran mayoría fueron secuestradas en el barrio Anai Mapu y, en segundo lugar, en la jurisdicción de la Comisaría 24, así lo informó el comisario Julián Martín, a cargo del Gabinete de Criminalística. Las armas son peritadas por los profesionales, luego entregadas al juzgado que interviene en la causa y finalmente se ordena su destrucción.
Martín comentó que las armas, por lo general, las obtienen robándolas a agentes policiales y también a particulares o a coleccionistas. Uno de los lugares en los que es muy común que las encuentren es la zona de chacras, ya que los productores las compran para defenderse. En los asaltos, los delincuentes además de llevarse dinero y otras pertenencias sustraen escopetas o revólveres.
La Policía no descarta que muchas de las pistolas hayan sido adquiridas en la capital neuquina: “a veces las intercambian por algo que hayan robado”, argumentó el comisario Martín.
Las pericias son realizadas en el laboratorio de General Roca. El jefe del Gabinete comentó que han podido peritar la mayoría de las armas que fueron secuestradas, excepto las tumberas.
Respecto de las pistolas trabajan sobre dos objetivos. Uno es la determinación del autor de disparos, haciendo un levantamiento de huellas, y el otro es sobre los proyectiles y sus trayectorias. Estos estudios han permitido identificar a los sospechosos, para luego establecer a qué bandas pertenecen, y también esclarecer hechos de abusos de armas.
Hecho en casa
En octubre, personal del departamento ideó un equipo para levantar huellas con una innovadora técnica. Se trata de una campana que utiliza el reactivo cianocrilato. Esta sustancia se adhiere a las superficies de tal manera que permite levantar una huella dactilar sobre cualquier área.
“El reactivo tradicional que se usa para hacer los levantamientos no se adhiere en todas las zonas, por lo que no nos permitía hacer un correcto trabajo. Algunas huellas eran muy difíciles de levantar, pero ahora podemos visualizar exactamente dónde se encuentra el rastro y se puede sacar con facilidad, ya que el cianocrilato forma una película gelatinosa”, aseguró el jefe del Gabinete.
En el mercado cuesta 5 mil pesos, y ellos lo fabricaron por tan sólo 900. La idea surgió como una necesidad. Esta técnica ya fue puesta en funcionamiento en Neuquén y, como en esta ciudad no contaban con equipamiento propio, utilizaban el de sus pares. “El problema era que perdíamos mucho tiempo y que a veces no lo podíamos usar porque estaban utilizándolo ellos. Fue así que empezamos a idear hacer uno nosotros”, comentó uno de los creadores. Este equipo sólo es usado en hechos graves, debido a que perjudica las superficies donde se aplica. Se utiliza para identificar a los autores de homicidios.
Ya puesto en funcionamiento, solicitaron presupuesto para fabricar un segundo equipo, que se llevará a cabo el año que viene. Por otro lado, con la incorporación de profesionales al Gabinete Criminalístico, el equipo de trabajo quedó conformado con peritos especializados en accidentología, balística, papiloscopía y con 10 agentes policiales que también fueron capacitados en diferentes áreas.