Haciendo uso de la llamada Banca del Vecino, en la sesión del Concejo Deliberante de ayer la Red por los Derechos Humanos defendió la propuesta de viviendas ecológicas con técnicas de bioconstrucción y materiales reciclables y expuso sobre la necesidad de adherir a la ley provincial de construcción natural y reglamentarla para Cipolletti.
En representación de la Red, estuvo la vecina Romina Lorena Iraira, quien se encargó de argumentar y destacar los alcances de la iniciativa.
Ahora, los integrantes del Deliberante evaluarán la alternativa y verán de compatibilizarla con un proyecto similar impulsado el año pasado por la concejal Victorio Alfonso.
La edil destacó, al respecto, la necesidad de legislar sobre la temática, atendiendo a la necesidad de "vecinos y vecinas de la ciudad que construyeron o quieren construir su vivienda utilizando el método de construcción natural y bioconstrucción y tienen miedo de declararlas o no pueden obtener permisos provisorios".
En la provincia, existe la ley 2631 que invita a los vecinos a autorizar y reglamentar la construcción con tierra cruda, que es como se conoce a la utilización del adobe y de otros productos naturales para la realización de viviendas.
El Código de Edificación cipoleño no prohíbe la utilización de esta antiquísima y no por eso menos funcional tecnología, pero falta todavía legislar para dar más precisiones a la alternativa, a los efectos de "acompañar a los vecinos y vecinas que manifiestan temores o dificultades para regularizar sus viviendas o emprender construcciones de este tipo", indicó Alfonso.
Y es que hay preocupación por las multas que les pudiera aplicar el Municipio y también inquietud de que, incluso, sean obligados a pagar el impuesto al baldío, entre otros riesgos.
Los cipoleños que han acudido a esta técnica observan que "hay mucho desconocimiento" sobre sus posibilidades y consideran que "la vara de los requerimientos que les piden desde la Municipalidad es mucho más alta que los requisitos que se piden para una vivienda de material".
Entre los beneficios de la tierra cruda para la construcción, figura el hecho de que se disminuye el impacto ambiental y se aprovechan al máximo los recursos naturales locales. Además, las viviendas resultan ser más eficientes energéticamente porque se adaptan mejor al clima y al entorno. Es así que se mantienen los ambientes con la humedad y la temperatura adecuadas, y aislados de las ondas electromagnéticas.