Alicia es una de las vendedoras independientes y su stand expone una variedad de tejidos a crochet, entre los que se destacan llaveros, posapavas, agarraderas y hebillas para el pelo.
"Gracias a Dios hasta el momento fueron muy bien las ventas", indicó la mujer, quien expresó que tejer es una actividad que le da placer.
Por su parte, Lucía, una tallerista de los cursos de porcelana fría que ofrece el Municipio, aprovechó la oportunidad para comercializar sus productos. "Las ventas me ayudan en mi situación económica y vendo muchos adornos y objetos útiles como porta-sahumerios con material reciclado de corchos, especieros adornados con piedras de la calle, y hasta porta escarbadientes con pocillos de yogurt", explicó.
Otra artesana, llamada Patricia, ofrece muñequearía country fabricada con telas recicladas. También confecciona adornos y artículos para la cocina. "La técnica la aprendí en Buenos Aires y este año tuve la oportunidad de enseñarle a las mujeres en los cursos municipales", contó.
Mientras que Abril, una de las más jovencitas, ofrece en su stand artículos realizados por su familia. De un lado tiene la fabricación en cuero como cintos, bolsos y billeteras que hace su papá y del otro ofrece la bijouterie de su hermana.
Todos los feriantes consultados manifestaron que desean que en ese lugar, sobre la rotonda de calle Mengelle y Avenida Alem, se instale un paseo de artesanos de forma fija para que funcione durante todo el verano y aprovechar un espacio público que suele estar bastante abandonado. Los fines de semanas estarán de 18 a 22 horas con diseños originales, independientes y sobre todas las cosas con precios accesibles.