En Río Negro “entre los principales factores que desencadenan esta situación se encuentran el sobrepastoreo y el desmonte. El sobrepastoreo provoca el debilitamiento de las plantas que componen los pastizales aumentando la proporción de suelo desnudo, creando las condiciones propicias para la erosión eólica o hídrica. El desmonte agrícola provoca el mismo efecto de disminución de la cobertura, sólo que de una manera inmediata”, señaló el Subsecretario de Recursos Naturales, Humberto Iglesias.
“Pero debemos diferenciar los orígenes y consecuencias de la desertificación y la sequía. La primera es de carácter local o regional con fuerte participación del hombre y, por lo tanto, tenemos herramientas para contrarrestarla. Por otro lado, la sequía es de origen macroclimático y cíclico, propio de la geografía territorial, en la que el hombre poco puede hacer para evitar su ocurrencia, aunque si puede atenuar sus consecuencias”, continuo el funcionario.
“La desertificación es un síntoma de ruptura del equilibrio entre el sistema de recursos naturales y el sistema socio-económico que los explota. No es un problema aislado sino que está íntimamente relacionado con los cambios climáticos, la conservación de la biodiversidad y la necesidad del manejo sustentable de los recursos naturales”, finalizó Iglesias.