Cada vez más, los vecinos deciden hacer justicia por mano propia y no reparan en posibles consecuencias como pueden ser un ataque con armas o la apertura de alguna causa penal. Ayer, un grupo de personas del barrio Piedrabuena de esta ciudad logró atrapar a un ladrón y lo golpeó con saña hasta que arribó la Policía provincial. “Perdí el celular”, gritaba el delincuente, tratando de explicar los motivos de su extraña presencia en el techo de una vivienda.
En realidad, el joven apresado no encontraba excusas de qué hacía en el barrio en horas de la madrugada ni tampoco por qué había salido corriendo de la propiedad de Armando Poblete, un jubilado de 75 años. Antes, sus cómplices, habían logrado apropiarse de un pesado malacate eléctrico y se alejaron rápidamente. Los ruidos generaron la atención de una perra, y luego uno de los hijos de Poblete se despertó y corrió hasta la puerta. Así fue como vio a uno de los delincuentes alejarse hacia el noreste. Sin demora, empezó la persecución por calle Colombia y sucesivamente, por Río Bermejo.
De manera ágil, el vecino enfurecido consiguió derribar al ladrón y no dudó en golpearlo para que revele el sitio por el que se fugaron sus cómplices. Pero el joven no quiso abrir la boca y generó la rabia de otro grupo de personas que se acercó al lugar. “Lo recagaron a palos, pero no largó nada”, describió uno de los vecinos.
En tanto, la Policía tomó conocimiento de lo sucedido e intervino de inmediato. Gracias a su llegada, el delincuente pudo salvarse de una segunda golpiza y fue trasladado a la comisaría.
Rabia
Tanto los investigadores como las víctimas quedaron sorprendidos por la audacia de los ladrones, que consiguieron bajar el pesado malacate y desaparecer sin dejar rastros. Por su parte, Poblete no ocultaba su fastidio debido a que se trata de una herramienta de trabajo, que le servía para construirse un departamento en un piso superior de su casa.
Lo ocurrido en el Piedrabuena despertó a un importante número de familias que, en su mayoría, está harta de los robos. Por esa razón, querían sumarse a los “justicieros” y la presencia policial evitó un hecho de final imprevisible, con un joven rodeado por enfurecidos vecinos.
De acuerdo con fuentes policiales, el delincuente vive en el San Sebastián y se sospecha que quienes lo acompañaban se dirigieron a ese barrio.
Uno de los hijos de Poblete comentó a este diario que el padre se jubiló pero que no abandonó la construcción y que en la actualidad levantaba las paredes de un departamento. Un día antes del robo, le habían sugerido que desarmara el malacate y lo guarde pero decidió dejarlo en el techo. El aparato parece que generó la atención de los delincuentes que ayer, entre las 2 y las 3, decidieron robarlo.
Más allá de que en algunos sectores “es tranquilo”, el Piedrabuena genera múltiples quejas por los robos de motos y otros bienes. Frente a esta situación, no resulta extraño que los vecinos quieran enfrentar a los delincuentes.