El incendio se concentró en una vivienda prefabricada, perteneciente a la familia Rivas. Al momento de originarse el fuego, sólo se encontraban en el interior cuatro menores: los mellizos Maia e Isaías, de 2 años; Jimena, de 4; y, Camila, de 6. Rápida de reflejos, la hermana mayor arrastró a los más pequeños al exterior mientras gritaba y pedía a los vecinos que sofoquen las llamas.
Fue en vano el despliegue de las familias que viven cerca debido a que solo cuentan con algunos baldes. Después, arribaron los Bomberos, que se limitaron a evitar que el incendio se propague a otras viviendas que se encuentran a una distancia aproximada de seis metros.
Uno de los que brindó precisiones sobre lo sucedido fue el hermano del propietario de la vivienda, Maximiliano, quien comentó que el fuego alcanzó un pequeño galpón aledaño a la casa. En cuanto a los niños, resaltó que “gracias a Dios, no les pasó nada, es lo más importante”.
Los bomberos trabajaron por alrededor de una hora en el lugar y la Policía provincial concurrió en forma preventiva. El fuego destruyó los muebles y electrodomésticos y se podían observar una bicicleta, las camas y un lavarropas, totalmente calcinados. La única estructura que resistió fue el techo de chapas de zinc.
Hace dos años viven los damnificados en la toma y en el último tiempo, habían realizado un gran esfuerzo para montar una casa prefabricada. El matrimonio trabajaba durante el día y en algunas ocasiones, se veía obligado a dejar a sus hijos al cuidado de familiares o vecinos.