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Hay cada vez más borrachos al volante en las calles cipoleñas

El fin de semana sorprendieron a otros seis conductores manejando alcoholizados.

En las madrugadas cipoleñas la gran mayoría de los conductores se sube al auto después de haber bebido más de la cuenta. Sólo así se explica el altísimo nivel de infracciones que se registran en cada operativo del personal de Tránsito que este fin de semana, en una sola madrugada, retiró seis carnets a borrachos al volante. Las infracciones no bajaron con las multas, ni con la quita temporal de licencias y tampoco ha surtido efecto aún la obligación de hacer un curso sobre alcoholismo.
Desde 2012 hasta la actualidad, que es el período considerado en los registros dados a conocer por el Departamento de Tránsito, se observa temporada tras temporada un constante y marcado aumento de las infracciones relacionadas con la ingesta de bebidas alcohólicas. Este año, los secuestros de vehículos superan ya los 250 cuando a lo largo de todo el 2014 fueron 157. A partir de la primavera el número de infractores suele incrementarse: hay más motos en la calle y más vehículos circulando de madrugada. Así, podría cumplirse una preocupante estadística de los últimos años: el número de infracciones se viene duplicando cada 12 meses.
Este fin de semana, según precisó el secretario de Fiscalización y Organización Interna, Néstor Curcio, todas las sanciones fueron en horario de boliche, es decir, el domingo por la madrugada. Los inspectores se apostaron en distintos puntos de la ciudad y secuestraron 12 vehículos, además de retener las seis licencias a conductores que registraron más de los 0,50 gramos de alcohol por litro de sangre que permite la ley de tránsito. El récord negativo de la noche se lo llevó un automovilista que dio 1,78gr/l tras soplar la pipeta del medidor de alcohol. El dato llamativo para los inspectores fueron los seis vecinos sancionados porque manejaban con el permiso vencido.
En total, hubo 28 infracciones por diversas faltas de tránsito, aunque la más grave y preocupante sigue siendo el consumo de alcohol. Los sancionados perderán su carnet en forma preventiva, tendrán que asistir a las charlas para alcohólicos y estarán bajo la lupa durante un año, en el que cualquier sanción ameritará un castigo más duro de lo habitual.