Hartos de esperar, los socios de la Cooperativa Nueva Esperanza reclamaron que se les entreguen los boletos de compra y venta de los terrenos que pagaron hace ocho años para concretar el sueño de la casa propia en la zona de El 30. El concejo administrativo de la entidad está prácticamente acéfalo desde abril de 2014 y a su presidente William Friz no lo pueden ubicar por ningún lado.
Sin rastros del titular ni boletos que den sustento a su propiedad, los damnificados se reunieron ayer en las puertas de la oficina de la cooperativa, ubicada en calle Don Bosco casi Bolivia, para denunciar la situación que están atravesando. Se sienten estafados y muchos temen que antes de poder encontrar una solución, les usurpen sus terrenos.
“Queremos que (William Friz) dé la cara y nos entregue los boletos de compra-venta de los terrenos”, dijo Ulises Barra, uno de los socios.
Carmen Zerega, otra de las propietarias, agregó: “Hace ocho años que hacemos aportes, pagamos el gas, el agua, el terreno, los planos, la escritura. Tenemos todo al día, incluso pagamos la cuota para la limpieza del lugar y no pasa nada. Este señor no sé que ha hecho con nuestra plata, hay muchas cosas que acá no encajan”.
En el “mientras tanto”, Carmen, Ulises y sus familias pagan un alquiler, como tantos otros vecinos, y realizaron un esfuerzo muy grande, incluso con créditos bancarios de por medio, para dejar de ser inquilinos.
“¿Cuánto más tengo que esperar si ya tengo todo pagado? ¿Con qué justifico mi terreno si me lo usurpan?”, se preguntó la mujer.
Ulises pidió que se regularice la situación del consejo, porque además de acéfalo no está al día con los balances. Dijo que les deben el de 2011, 2012 y 2014.
De acuerdo con los números que maneja la cooperativa, son más de 300 los socios que compraron un terreno en esa zona para construir una vivienda, cuya gestión con el IPPV nunca tuvo avances.
“Lo que hay es puro yuyerío. Incluso desapareció el cartel de Cooperativa de Viviendas y Consumo Limitado Nueva Esperanza que identificaba el loteo”, indicó Carmen.
Mientras algunos socios se bajan de la cooperativa ante la ausencia de avances, hay gente que está comprando carpetas que ya tienen dueño.
Cuando los damnificados se concentraban en la puerta de la oficina para hacer público el reclamo, advirtieron la presencia de dos jóvenes que se acercaron al lugar con intenciones de desembolsar un dinero por terrenos que ya habían sido vendidos.
“Este señor le sigue mintiendo a la gente”, apuntó Carmen. En su lugar, atiende un joven que es su hijo y recurre a distintos justificativos para cubrirle la espalda.
“Que dé la cara, este muchacho no tiene nada que hacer”, advirtió la mujer.