Dobrée reconoció que este año se dio una competencia muy pareja, donde los 20 cortometrajes seleccionados tenían posibilidades de ser reconocidos. "Es un festival bastante conocido a nivel nacional, más que nada por una cuestión de trayectoria. Por eso tenemos la garantía de recibir buenas producciones", sostuvo.
Ronko, un documental animado dirigido por Montoya de Aluminé, fue el ganador del premio Patagónico Alberto Vilanova. El jurado destacó el virtuosismo técnico, para otorgar a sus personajes un amplio rango expresivo y construir un mundo atractivo y singular.
En tanto, La reina de Manuel Abramovich fue el corto ganador en el género documento; en ficción ganó Cuchipanderos de Agostina Guala y en animación Herbario #1, de Stella Maris Santiago. En tanto, Salers de Fernando Domínguez obtuvo una mención especial "por su sofisticada apuesta a lo formal".
"El público fue constante en las cuatro jornadas, ha mejorado en relación a otros años", indicó Dobrée, quien destacó las actividades extra que se desarrollaron en esta edición, como los recitales musicales y el seminario sobre escritura creativa, que se llevó a cabo en el Instituto Universitario Patagónico de las Artes de General Roca.
Entre el público se notó la presencia de estudiantes, según aseguró la organización. "No vinieron sólo un día, se metieron en la lógica del festival y vivieron la sensación de estar participando de todo esto", expresó Dobrée.