El acantilado de Las Grutas volvió a demostrar su fragilidad con un terrible desmoronamiento que se produjo hoy a la madrugada junto a la bajada conocida, precisamente, como Los Acantilados, ubicada a unos 10 cuadras al norte del sector balneario más concurrido de la playa rionegrina.
El desprendimiento fue pegado a las escalinatas que conducen a la playa, pero por el horario en el que ocurrió afortunadamente no se lamentaron personas heridas.
El Municipio clausuró el paso, aunque la gente igual transitaba ayer por la arena, a metros de las rocas, a pesar de que habían colocado cintas de prevención, pues se advirtió una fisura que anticipa un nuevo derrumbe en cualquier momento.
Todo hace suponer que el incidente se produjo por la pleamar que se registró durante la noche del martes. Vigorizado por el intenso viento del sur, el oleaje golpeó incesantemente contra el murallón costero.
El fenómeno provocó que se desplomara un frente de unos 50 metros. Enormes trozos de roca quedaron esparcidos a varios metros a la redonda sobre la arena de la playa. El acantilado de Las Grutas muestra una notable debilidad, evidenciada por otros desplomes que han ocurrido años atrás.
De allí que el Municipio colocó carteles que advierten a los veraneantes el peligro de instalarse cerca del barranco. Pero muchos ignoran el aviso y nadie controla para evitar una desgracia. La inestabilidad es adjudicada a causas naturales, como la erosión del viento y los mismos empellones del mar. Pero también se le achaca al hombre, por las construcciones que se han realizado muy próximas al margen marino que suman peso, al igual que la circulación vehicular y el escurrimiento de los pozos ciegos que con su humedad le quitan resistencia. Sin embargo fueron escasas las acciones que se efectuaron en este sentido, y el acantilado está en riesgo permanente de fracturas y derrumbes, lo que genera una situación de alerta permanente. Precisamente, en estos momentos, se ha encendido un debate por una obra que se está ejecutando sobre la costanera la Mutual del Personal Jerárquico y Profesionales del Petróleo en una zona en la que los especialistas recomiendan no interferir con la naturaleza.
Derrumbes
No mover las rocas, un antídoto
La inestabilidad del accidente costero está en evidencia desde hace años. En el libro Las mesetas patagónicas que caen al mar: la costa rionegrina, el geólogo Renzo Bonuccelli le dedica un capítulo a Las Grutas y explica que para evitar mayores deterioros, no se deben quitar los escombros caídos del acantilado (actúan de defensa natural), no se deben eliminar los médanos del litoral y tampoco permitir construcciones edilicias al pie del acantilado. Casi nada de eso se cumple.