La tercera edición del festival Cipo Danza avanzó hacia nuevos escenarios, llegando a un público numeroso, a pesar de padecer las inclemencias del tiempo, que obligó a suspender las intervenciones urbanas programadas para el fin de semana. Ayer por la noche, el evento tuvo su cierre en el teatro La Caja Mágica con la obra Duramadre, dirigida por Juan Onofri Barbato.
“La concurrencia del público fue muy buena, contemplando el minitemporal que tuvimos, hemos llenado salas completas; además, destacamos que pudimos estrenar nuevos espacios en la ciudad, como el Centro Municipal de Danza, donde hubo dos funciones”, sostuvo Francisco Ruiz, titular del área de Danzas de la comuna.
Durante los últimos dos días del festival se desarrollaron dos seminarios, de cultura hip hop y de folclore árabe y danzas del vientre, con “muy buena concurrencia”, informaron desde la organización. Ayer por la tarde se llevó adelante un festival de elite de break dance en O’ Higgins 61 con diez bailarines en competencia. El vencedor viajará a un encuentro de la disciplina a Santiago de Chile.
En tanto, se realizaron las dos últimas obras: Si mi mano derecha supiera lo que mi mano izquierda piensa, de Romina Simona y Alicia Sánchez, y Duramadre, de Onofri Barbato.
El responsable del área de Danzas lamentó la suspensión de las funciones callejeras por las lluvias, pero indicó que posiblemente sean reprogramadas. “Cartografiable”, es un proyecto que consiste en intervenir la ciudad con obras urbanas, con el objetivo de resignificar la arquitectura de Cipolletti a través del arte.
La actividad del festival se puso en marcha hace una semana, con el circuito de danzas Escuelas Vol.2, que recorrió diferentes colegios cipoleños, realizando unas 20 obras durante cuatro jornadas.
Las academias, talleres y estudios locales fueron protagonistas en el evento, que abrió sus puertas para el público en general durante estos últimos cinco días, con funciones en el Centro Cultural, La Caja Mágica, el Centro Municipal y en espacios públicos de Cipolletti.