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Gloria volvió a la calle para poder vivir junto a su perra

Se instaló otra vez debajo del puente.
Gloria dejó la casa que le había otorgado el gobierno de Neuquén para que deje de vivir en la calle y volvió a apilar todas sus cosas bajo el puente carretero, a metros del río Neuquén. El amor a su perra, Camila, fue más fuerte y como las autoridades de Acción Social le impedían llevarla a su nuevo hogar, no dudó y otra vez duerme a la intemperie.

La situación de la mujer genera conmoción entre los vecinos de Costa Norte y Costa Sur, que la observan a diario cuando llegan al barrio, pero para ella es natural. Tenía 11 años cuando conoció la calle. Entonces escapó del horror de un padre que la golpeaba con una cadena y abusaba de ella. Era chica para dejar su casa, pero más duro era quedarse. Y, desde entonces, muchas noches de fríos inviernos las pasó casi sin pertenencias en algún parque de la región.

Denuncia: La mujer también denunció que le cortaron el agua, pero se fue por su mascota.

A principios de este mes, por los reclamos de las familias del sector, Salud Mental de Río Negro, asistentes sociales cipoleñas y funcionarios neuquinos la visitaron varias veces hasta que la convencieron de mudarse a un hogar, para estar más segura y alejada del frío, pero ella les había anticipado a todos: para ella no hay hogar sin Camila y no se quedaría en ningún lugar si había problemas para que estuviese junto a su perra. Y cumplió con su promesa.

"Es mi guardiana y quiero que a ella también la acepten, si no, no me voy a ningún lado. Y si me voy y me la sacan, me vuelvo", había anticipado.

Bajo el puente se las puede ver juntas, cerca de una cama llena de frazadas, algo de ropa y una heladera. Según Gloria, no necesita nada más para vivir. "No confío en la gente, me ha hecho mucho daño", repite cuando le preguntan por qué no aceptó la ayuda.

Algunos vecinos le acercan comida, que comparte con su mascota compañera, y otros le ofrecen cuidar sus bienes o cargar su celular. Pero es todo el contacto que Gloria acepta, aunque los vecinos preocupados pidan otra vez que alguien la saque de la calle y le garantice un lugar seguro para vivir.