Mucho se ha dicho de que una droga utilizada como betabloqueante para reducir la presión arterial y riesgos cardíacos podría interferir en el modo en que el cerebro almacena la memoria.
La gran discusión es que una simple droga podría ser capaz de extinguir el trauma asociado con memorias terroríficas. Así lo creen investigadores que ya lo lograron con experimentos en ratas y ahora lo prueban en seres humanos.
La revista Nature publica que ciertos betabloqueantes podrían ser utilizados para el estrés post traumático, porque podrían interferir en el mecanismo cuando el cerebro almacena la memoria.
Si se abre una nueva puerta podríamos superar la pérdida traumática de un ser querido, una fobia incontrolable, un atentado, una guerra. El sueño de muchas personas es constantemente invadido por evocaciones terribles y dolorosas que desearía desterrar para siempre, pero la memoria traicionera lo hace renacer con frecuencia; está en algún rincón del cerebro.
Los investigadores sugieren que pacientes con estrés post-traumático podrían aliviar los períodos de pánico que afectan sus vidas. El trastorno de estrés post traumático puede presentarse inmediatamente después de un trauma mayor o demorar más de seis meses después del evento. Cuando se presenta apenas después del trauma, usualmente se resuelve pasado los tres meses, aunque algunas personas experimentan una forma más prolongada de la enfermedad que puede persistir por años.
El estudio con betabloqueantes como terapia surgió del descubrimiento de que las memorias son manejables. Algunas drogas pueden interferir con la memoria cuando es recuperada. Esa memoria alterada puede guardarse. Con estos nuevos descubrimientos se evalúo la droga Propanolol, que bloquea los neurotransmisores involucrados para debilitar memorias.
Se descubrió que ratas que concocieron el miedo a un sonido seguido por un shock eléctrico pudieron perder su temor cuando se le administraba Propanolol, después del comienzo del sonido.
Otros investigadores encontraron los mismos resultados con seres humanos, que serán publicados en septiembre, según la revista Nature.
Se han comenzado los ensayos con Propanolol en pacientes con estrés post traumáticos y se sabe que una de cada tres personas que han enfrentado ataques terroristas sufrieron síntomas como ataques de pánico y recuerdos disparados a partir de eventos asociados con memorias de trauma, tales como sirenas o estruendos. Es lo que sucede con los ex combatientes de Malvinas.
La memoria del evento está asociada con el miedo. Por ello les piden a los voluntarios del estudio que tomen una dosis de Propanolol cuando entren en crisis de estrés post traumático, cuando sientan palpitaciones o problemas de respiración. Aquí el fármaco debería quebrar el vínculo entre el recuerdo evocado y el miedo.
La utilización provoca situaciones éticas si unos soldados hicieran algo que terminó con niños asesinados. ¿Les darían betabloqueantes para que ellos puedan hacerlo otra vez?
Las emociones emergen de información genética ancestral, genética familiar, de las influencias del medio ambiente, socioeconómico y familiar. Se estructuran de momentos felices y dolorosos. Alegrías y tristezas conforman nuestras emociones, creciendo y formando nuestro cerebro emotivo. Por ello cada cual tiene en su cerebro cargas genéticas y emociones diversas.
Es indudable que poder aliviar a nuestros pacientes de crisis de pánico por estrés traumático será fascinante.
Conclusión: se abre una nueva puerta para el dolor psicológico, descubrimiento que es tan fascinante como el de las células madres