El comienzo de la semana que pasó no pudo ser peor para el radicalismo. La derrota electoral en Río Colorado, contundente e impensada, desnudó aún más las tensiones que anudaban en el partido desde las internas abiertas de marzo pasado. El anuncio del mendiorista Jorge Ocampos de que compartirá fórmula con la opositora Magdalena Odarda fue un signo más de estas disputas no resueltas. Ocampos, de marcado y militante antikirchnerismo, podría ahora ser expulsado del partido.
En este cuadro, desde Nación no surgen evidencias de un respaldo, aunque sea tibio, a la fórmula de César Barbeito y Julio Arriaga. Mientras, por contra, en el Frente para la Victoria hacen campaña abierta y franca con el nombre de Cristina Fernández de Kirchner.
Las elecciones en Río Colorado fueron un remezón total para el oficialismo provincial. Sus referentes, como el titular de Producción Juan Accatino y el cipoleño Hugo Medina, trataron de minimizar la derrota. El primero cargó las tintas sobre el actual intendente y presidente de la UCR, Juan Villalba, que se quedó sin la reelección. Fue "casi una pueblada" contra el jefe comunal, afirmó el integrante del gabinete de ministros, quien acusó a su correligionario de "no acertar con la forma de gobernar".
También desconcertado, Bautista Mendioroz sacó a relucir los problemas internos pendientes y pidió que cesen los hostigamientos a dirigentes no alineados con el gobernador Miguel Saiz.
El estruendo tuvo eco y Saiz se apuró para convocar a una cumbre del partido, a la que se invitó también al candidato a vicegobernador Julio Arriaga. En el encuentro, realizado en Viedma, el mandatario provincial asumió nuevamente el protagonismo y, cediendo ante los hechos, logró consensuar un abroquelamiento del partido y sus candidatos para enfrentar los meses que quedan todavía de campaña.
Habrá un nuevo realineamiento tras la consigna de vencer en las elecciones provinciales del 25 de septiembre y mayor compromiso y protagonismo de funcionarios y dirigentes.
Pero la conmoción existió. Además de perder en Río Colorado, el radicalismo tuvo traspiés, más esperados, es cierto, en Villa Regina y en Pomona. Los comicios municipales del domingo pasado solamente le depararon sonrisas en Valcheta y Comallo.
En la oposición, en tanto, toda la semana fue de algarabía. El intendente Alberto Weretilneck, candidato a vicegobernador por el Frente para la Victoria, generalmente mesurado, habló esta vez de "hartazgo" de la población rionegrina para con la administración radical.
Carlos Soria, candidato a gobernador, afirmó, por su parte, que tras los resultados en Río Colorado "vamos camino a un triunfo por la gobernación".
Así las cosas, el resumen de los siete días que pasaron ha sido, para los radicales, oscuro y gris como las cenizas que viene arrojando el volcán Puyehue-Cordón Caulle. Y, justamente, a propósito del polvo volcánico, el senador peronista Miguel Pichetto logró introducir una cuña más en el cuerpo dolorido del oficialismo provincial. Y ello porque se las habría ingeniado para que Soria sea de la partida en la reunión que convocó para mañana, en Buenos Aires, la presidenta Fernández de Kirchner para anunciar las ayudas por el fenómeno. Allí el intendente roquense se verá con Saiz y otros funcionarios provinciales.