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Forno optó por el silencio en el juicio por 40 estafas

No quiere que lo graben ni que hagan pericias en la causa por asaltos.

El cipoleño José “Chiqui” Forno empezó a ser juzgado por casi medio centenar de estafas y de forma insólita se limitó a responder preguntas por escrito ante la sospecha de que graben su voz. En apariencia, y según fuentes allegadas a la causa, la fiscalía quería tener ese registro para compararlo con las voces de las escuchas que lo involucran en una seguidilla de asaltos y robos a casas particulares y empresas de la región valletana. De igual modo, el proceso fue suspendido porque se anunciaron cambios en las defensas del resto de los imputados.

De repente, Forno enmudeció y le explicó a su abogado defensor las razones de su conducta. De acuerdo con las fuentes, los integrantes del tribunal que presidieron la apertura del juicio contra Forno y otros imputados fueron informados de que el acusado no respondería las preguntas en forma oral y que quería una lapicera y papel para contestar a través de ese medio.

En este marco, se desarrolló la audiencia que, en forma inicial, iba a ser preliminar pero que por un pedido de la defensa fue el puntapié inicial del juicio que buscará esclarecer un total de 40 estafas concretadas supuestamente por Forno cuando cumplía funciones en la ex Cámara Civil de Cipolletti. La maniobra consistía en adulterar documentación vinculada a reclamos de docentes y con la complicidad de otras personas cobrar sumas de distinto valor en los bancos tras la presentación de oficios.

El proceso investigativo se hizo arduo y los hechos ocurridos entre el 2003 y el 2004 llegaron a juicio recién este lunes. Forno cuenta con la asistencia de un nuevo abogado particular y la acusación que enfrenta es por el delito de “estafas reiteradas”.

En cuanto al temor de ser grabado, las fuentes recalcaron que el cipoleño procesado por ser el supuesto líder de una megabanda delictiva se pronunció negativamente a la hora de realizar una pericia con su voz. Desde la parte acusadora se busca cotejar e identificar a los protagonistas de las comunicaciones telefónicas que interceptó la Policía que derivaron en una causa penal por robo calificado y otros delitos graves, como asociación ilícita y encubrimiento.

Forno permanece preso por integrar la supuesta banda que se desbarató en mayo del año pasado.

Una audaz maniobra con oficios de pagos

La curiosa situación que generó José “Chiqui” Forno sorprendió a los presentes en la audiencia realizada el lunes por la tarde, aunque las partes no desconocen su audacia para dilatar los tiempos del proceso por presuntas estafas.

Fuentes allegadas a la causa penal indicaron que las maniobras irregulares con los oficios de pagos involucraron a varias personas que no tenían ninguna relación con los auténticos reclamantes y hasta, por ejemplo, un encargado de un puesto de panchos habría cobrado una importante suma.

Pero más allá de las supuestas complicidades, Forno es el que enfrenta la acusación más complicada porque en aquel entonces se desempeñaba como jefe de despacho de la ex Cámara Civil, un organismo creado en el 2004 y que dio origen a la Cuarta Circunscripción con asiento en Cipolletti.

En cuanto a la investigación por asociación ilícita, Forno sigue tras las rejas y deberá esperar el juicio oral, que se llevaría a cabo en el transcurso de este año. La instrucción no está cerrada y los acusadores procuran reunir más pruebas.