El juicio por el crimen de Jonathan Miguez continuará la semana que viene con una gran incertidumbre sobre los testigos finales y su posible aporte al esclarecimiento del hecho ocurrido en las 1200. De acuerdo con fuentes allegadas a la causa, las pruebas en contra de los acusados Raúl Valdebenito y Juan “Tigrecito” Ancao están lejos de ser contundentes y la parte acusadora se verá obligada a un intenso trabajo en la exposición de los alegatos.
Testigos reticentes y contradicciones favorecieron la posición de los dos detenidos, que aguardan una definición del proceso que se inició el 20 de septiembre de 2012 y que todavía no tiene condenados. De manera inicial, se había programado un número limitado de audiencias, pero muchas personas no concurrieron a declarar y tanto la fiscalía como la querella reclamaron su presencia.
Por este motivo, se espera el aporte de los testigos para la próxima audiencia, que se realizará el martes.
Los acusados Valdebenito y Ancao manifestaron su inocencia y negaron la hipótesis de un crimen por error como surge de la etapa instructoria.
La investigación inicial no fue fácil: el primer sospechoso en ser apresado fue Valdebenito. Tiempo después, y principalmente por las permanentes gestiones de la familia de la víctima, se agilizó la investigación y se reveló la supuesta participación del Tigrecito. Su captura demandó algunos meses hasta que la Brigada de Investigaciones lo ubicó en un aguantadero.
Durante el juicio, Valdebenito contó que cuando acaeció el asesinato de Miguez él cumplía con un castigo de prisión y que sólo tenía salidas transitorias para trabajar en una rectificadora de Cipolletti. En esas circunstancias, se produjo su detención: “Me dieron una paliza y no me dejaron comunicarme con nadie por 15 días. Todavía no me habían imputado por ningún hecho y ya me habían privado de mi libertad”.
Hipótesis
Un aparente ataque por error
En la etapa instructoria, la hipótesis que contemplaron los investigadores fue de un crimen por error. De acuerdo con los funcionarios policiales y judiciales, la balacera asesina en calle Scalabrini Ortiz tenía como destinatario a otra persona, que habría entrado a robar al taller mecánico del padre de Raúl Valdebenito. Hasta el momento, la versión principal no pudo ser confirmada y se abre una gran incertidumbre sobre el desenlace del proceso oral que se desarrolla en la sala de audiencias de la Cámara en lo Criminal Segunda de Cipolletti.