Andrea López Bianqui, una de las referentes de Unter en Cipolletti, sostuvo que “la situación es desesperante, porque la falta de porteros significa la falta de higiene y el riesgo permanente para quienes acuden diariamente a las instituciones, sean alumnos o trabajadores”.
En los últimos dos meses las clases se tuvieron que suspender, además del técnico 30, en los CEM 35 y 5 y en las Primarias 221 y 121, entre otros. Pero la situación más alarmante de todas se da en la Escuela 258, del barrio Rosauer, donde aseguran que la falta de personal hace cada vez más insostenible la situación y se requieren respuestas urgentes, principalmente la designación de porteros.
Desde Unter señalan al delegado escolar local Oscar Cifuentes como principal responsable de esta situación. “Todo el tiempo minimiza la situación y no dan ninguna respuesta”, aseguró López Bianqui.
Larga burocracia
Pedir la suspensión de clases, en tanto, es hoy por hoy un trámite algo engorroso para las autoridades de los establecimientos, ya que la decisión no la pueden adoptar de manera unilateral, sino que tienen que avisar al Consejo Escolar y éste tiene que dar el aval. Pero, según indican en las propias escuelas, pocas veces se cuenta con la anuencia oficial para cerrar las puertas de las instituciones.
La salud, principalmente de los chicos, es lo que más preocupa. Y atendiendo a esa cuestión es que el Ministerio de Educación había prometido que desratizaría todos los edificios escolares de la ciudad durante el receso invernal. Esto se hizo pero, según los referentes locales de la Unter, “no en todas las escuelas.