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Falta señalización en varios de los lugares históricos

No se ha cumplido con la identificación oficial del patrimonio local.
La Ordenanza 177 de protección del patrimonio cultural dista de haber sido aplicada como corresponde. No sólo se están perdiendo edificios considerados históricos –demolidos, como la farmacia Angelaccio, o por demoler, como la casa y consultorio de Augusto Mengelle–, sino que ni siquiera se ha procedido a la señalización de muchos de los lugares que se debe preservar. Y esto pese tratarse de una medida que puede resultar mínima en materia de gastos, pero muy necesaria y útil para que la comunidad no olvide el pasado local y sus protagonistas.
Pero además, la colocación de placas y letreros indicadores de que un inmueble es considerado valioso para la memoria colectiva de Cipolletti está expresamente pautada en la normativa, junto con otros requisitos formales para su aplicación.
El artículo 15 del texto aprobado por el Deliberante en 2011 dispone: “La señalización por parte de la Secretaría de Servicios Públicos de los inmuebles declarados de interés patrimonial. En la misma deberá constar la antigüedad del edificio, el número de ordenanza de declaración y demás datos que considera de interés la autoridad de aplicación”. El párrafo es suficientemente claro, como lo es también que por lo menos desde el año de aprobación de la ordenanza se debían cuidar 31 lugares considerados de interés.
Una recorrida efectuada ayer por algunos de los sitios a preservar permitió comprobar que no presenten identificación alguna como bienes patrimoniales. Ni en el viejo hospital de calle Fernández Oro, ni en la sede administrativa de la Argentine Fruit Distributors (hoy Casa de la Música), ni el Fortín de Primera División, ni el Colegio Manuel Belgrano ni en lo que fuera el Museo Atilio Morosín ni en el Diente de Oro hay placas o carteles que cuenten de su historia.
Cipolletti es una ciudad en crecimiento, pero nada debería obstaculizar que las cosas de su historia se pierdan y se olviden.