Luego de luchar dos años contra una grave afección, falleció ayer, a las 15.30, el vicegobernador Carlos Peralta, histórico dirigente del peronismo rionegrino.
Padecía un cáncer de amígdalas en estado avanzado, que en el último tiempo había deteriorado notoriamente su salud. Ayer, al momento de su muerte, se encontraba en su casa, ubicada en Paso Córdoba, junto a sus seres queridos.
Anoche sus restos eran velados en una de las salas de la empresa Diniello, ubicada en calle Villegas 1045 de General Roca. Allí, además de familiares, amigos y allegados, se hicieron presentes autoridades provinciales, encabezadas por el gobernador Alberto Weretilneck, compañeros de militancia y referentes de diversos espacios políticos.
Hoy, a las 10.30 y tras un oficio religioso, se realizará el sepelio en el cementerio parque Las Fuentes, ubicado en calle Evita y Ruta Provincial 6.
Luego de conocer la triste noticia, Weretilneck tomó la determinación de decretar cinco días de duelo provincial, con lo que las banderas de todos los organismos públicos del Estado se mantendrán a media asta asta el próximo miércoles.
En tanto, el gobernador manifestó sentir “un gran dolor por la pérdida de una persona con grandes valores, como fueron su honestidad y su solidaridad”, mientras que agregó: “Fue una gran persona y un gran compañero”.
El mandatario también expresó su acompañamiento a la familia Peralta y, algo emocionado, destacó “la gran transparencia y humildad de su persona”, y aseguró que “fue un placer compartir estos años de vínculo personal y trabajo en la gestión”. Además, calificó la pérdida como "muy importante para todos los rionegrinos”.
Según trascendió, la vicegobernación quedará en manos del legislador Ariel Rivero.
Un animal político
Las personas más cercanas a Peralta no dudaron en definirlo como “un verdadero animal político”. Aseguran que todo en su vida giraba en torno a su actividad, incluso hasta en sus últimos días de vida.
Desde muy joven comenzó a militar en el peronismo, mientras que su primer cargo electivo fue el de concejal en General Roca, banca que ocupó durante dos períodos consecutivos, desde 1995 a 2003.
Luego pasó a ser legislador provincial, integrando ya el Frente para la Victoria, lugar en el que fue reelegido en 2007. En tanto, en 2011 volvió a refrendar electoralmente su banca en el Parlamento rionegrino, pero el 2 de enero, tras la trágica muerte del por entonces gobernador Carlos Soria, pasó a ocupar la vicegobernación de Río Negro, cargo en el que se desempeñó hasta el fin de sus días.
"Un trabajador de la política"
Por GUSTAVO FRANCO
Los distanciaban varios años. Uno podría haber sido hijo del otro. Se conocieron por esas cosas de la política barrial. El más grande vio en el más joven a un amigo, un soldado fiel y alguien que sería capaz de soportar estoico cualquier situación adversa, en pos de lo que los unía para llegar al horizonte. Incluso, esa fidelidad del joven lo hizo tener que aceptar algún que otro maltrato de parte del más adulto.
Un poco así fue la relación que unió desde hace muchos años al vicegobernador de Río Negro, Carlos Peralta, quien falleció ayer en Roca luego de enfrentar una grave enfermedad, y a su “maestro” de la política y de la vida, el ex gobernador Carlos Soria.
Era de Paso Córdoba, el asentamiento urbano situado junto al río Negro y al lado del puente que une a Roca con la región sur de la provincia.
Fue tal la admiración y compromiso que ese joven asumió por su amigo mayor que, como se encargó de repetir muchas veces el propio Soria, en ocasión de ser arrastrado por las impredecibles aguas del río Negro, el por entonces joven Peralta no dudó en tirarse al cauce y rescatarlo. “Yo vivo gracias a este pibe”, se lo escuchó decir a Soria hace muchos años.
Ayer se fue Carlos Peralta. No hace falta describir cómo era en su vida diaria, tanto en la política como en su faceta personal. “Carlitos” o “Cabezón”, como lo conocían todos esos que lo conocían, siempre supo cosechar amigos. Siempre trató de escuchar a todos. Atendía el teléfono a cualquiera y, como lo hizo el "Gringo" Soria hasta el último día de su vida, cuando cruzaba las confiterías de lado a lado y saludaba a todos los integrantes de una mesa de café. Lo hizo cuando fue militante, candidato y también cuando llegó a vicegobernador.
Desde Paso Córdoba, Peralta trabajó duro para llegar lejos en la política. Un día, café de por medio, me contó que todo lo que sabía de política lo aprendió de Soria, de ver las necesidades de su barrio como de otros sectores carenciados de la ciudad y, sobre todo, de caminar la calle. También me dijo que el “Gringo” le recalcó siempre que todo cuesta y que hay que seguir para adelante. Me contó, con otro café de por medio, que Soria le encomendó llegar muy lejos en política.
Fue concejal de Roca desde 1995 a 1999 y repitió otro mandato. Le tocó ser, junto a Anahí Tappatá y otros justicialistas, oposición en Roca, ciudad de donde era oriundo el por entonces gobernador Pablo Verani, y donde se encontraba la cocina política de Río Negro. Luego, ya con Soria como intendente de Roca, fue legislador provincial, mientras que fue designado vicegobernador cuando, en enero de 2012, su amigo, maestro y padre político murió en forma trágica.
Muchos sintieron y sentirán la partida de Peralta. Pero mucho más lo llorarán los vecinos de la zona de Paso Córdoba, donde se crió y donde dio sus primeros pasos en política. También fue esa zona donde Peralta pasó sus últimos días.
La política de Río Negro perdió a su gobernador justicialista, a pocos días de asumir luego de más de 20 años de gobiernos radicales. Ayer, partió el compañero, fiel amigo y una de las personas que más conversó de política –y de la vida- con Soria. Se fue un vecino de Paso Córdoba y se fue el vicegobernador de Río Negro, Carlos Peralta.