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Existen medidas previas al tratamiento

Luego de una denuncia que la víctima puede realizar en comisaría o en el Juzgado de Paz, dependiendo el caso, se pueden tomar medidas restrictivas para salvaguardar a la persona, como la prohibición de acercamiento, que incluye las llamadas y los mensajes de texto. Cuando la situación pasa al Juzgado de Familia, se pueden evaluar otras alternativas, como una custodia o la exclusión del hogar del violento.
“Aunque la ley es explícita y son muchas las puertas que se abren luego de una denuncia, no todo circula sobre rieles. Se necesita siempre la voluntad de la persona, quien tiene que sentir la necesidad de salir adelante y no bajar los brazos antes de tiempo. Es un trabajo arduo, porque detrás de cada víctima hay una historia de maltrato”, advirtió la coordinadora de Ruca Quimei, Raquel Pincheira.
Reconoció que las medidas judiciales ayudan pero en sí no resuelven el problema, ya que se requiere de una toma de conciencia para hacer un cambio. “Tienen que dejarse acompañar y poner el cuerpo, tanto la víctima como el victimario’’, manifestó.
Ruca Quimei puede intervenir en cualquiera de estas instancias, con la finalidad de disminuir el riesgo y asistir a la pareja para que siga un tratamiento. “Como muchas veces los mandan, vienen obligados. Nosotros trabajamos para crear la demanda”, sostuvo la asistente social, quien a su vez reconoció: “Es algo complejo, pensar que la relación de pareja no pasa por la dominación del otro. No es fácil ni todos están dispuestos a relacionarse de otra manera”.