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Exigen más seguridad en Las Perlas

Vecinos de un barrio privado hicieron un bloqueo que impide el paso a la costa del río.

La ribera de Las Perlas sigue en debate. Días atrás, algunos vecinos denunciaron la presencia repentina de una zanja que impedía el paso hacia el río Limay y que una vecina que se cayó en el lugar había sufrido importantes lesiones. La versión de los propietarios del barrio Santa Mónica difiere. Aducen que la intención era formar un montículo de tierra para evitar el paso de transeúntes por cuestiones de seguridad.

El barrio tiene unos 30 años y se formó sobre terrenos que fueron vendidos por la ex Forestadora del Limay SA que abrió un canal, de unos 40 centímetros de profundidad, para desviar una parte del río. La zona, según manifiestan, es privada desde el momento de su fundación.

El espejo de agua “es un zanjón que el primer dueño inundó para que tengamos agua como una atracción. Es como si en tu casa hicieras un lago”, explicó Héctor Alborelli, habitante de Santa Mónica.

Algunos vecinos de Las Perlas habían comenzado a habituarse a pasar las tardes en el bosque y a la orilla de este brazo. Sin embargo, tal como lo señalan los propietarios, los actos de vandalismo no tardaron en llegar. “Todos los fines de semana había entre 80 y 100 vehículos en el bosque y empezaron a depredarlo, cortaban ramas para hacer asado”, explicó Alborelli.

Dado que la intervención policial no era suficiente, los habitantes de Santa Mónica decidieron cerrar el paso tanto a los vehículos como a los caminantes. Explicaron que como el encargado de la obra se enfermó, la zanja quedó abierta. No obstante, aseguran que instalaron un cartel de advertencia y una cinta de peligro para evitar accidentes.

“Tuvimos 50 robos en los domicilios y hubo dos incendios en una casa”, declaró el propietario. Según los dueños de las viviendas del barrio cerrado, no hay línea de ribera en disputa.

“Antes, todos los fines de semana había entre 80 y 100 vehículos en el bosque, de nuestra propiedad, y empezaron a depredarlo, cortaban ramas para hacer asado. Tuvimos 50 robos en los domicilios y hubo dos incendios en una casa”. Héctor Alborelli. Habitante del sector cerrado del barrio Santa Mónica