Evocación de la Noche de los Lápices

Por Santiago Ocampos, escritor cipoleño

Cipolletti.- Para hablar de la Noche de los Lápices es importante ponernos de acuerdo sobre que entendemos por esperanza, que significa esa confianza en lograr una meta con la que usualmente se la define en los diccionarios. Esos chicos peleaban por el boleto estudiantil, no solo para ellos porque muchos podían sino para quienes trabajaban, para quienes debían hacer interminables esfuerzos, estaban juntos, unidos por esa fuerza de pensar que todavía se podía cambar algo, no el mundo, sino lo cotidiano, lo de todos los días, un precio para ir a estudiar.
Definimos la esperanza y ahora me gustaría citar a un escritor que habla de la belleza y de la libertad. Ese escritor es Hector Tizón quién en sus trabajos literarios comprendió que en el ejercicio de escribir era posible encontrar un gesto de humanidad en la búsqueda que todo hombre emprende sobre  la tierra para hallar el amor, la plenitud, las posibilidades que lo hacen trascendente sin olvidar de tener los pies en la tierra. En lo colectivo y en lo individual, la belleza es estar comprometido, es estar aquí ahora, saber lo que pasa y lo que nos pasa, hacer arte con la paleta de colores, emociones, gustos, movimientos que tenemos a disposición en el alma siempre aún en las peores condiciones.
Y es entonces en esta evocación breve cuando pongo sobre la mesa los papeles en blanco, los dejo, los miro, los toco, tomo los lápices que están próximos, hinchados de historias, les saco punta y empiezo a creer, a convencerme que es posible la memoria y esa esperanza, esa belleza, esa libertad de los párrafos anteriores para facultar a la verdad con nuestras voces.