La conducción local de ATE resolverá la próxima semana su plan de lucha en reclamo por mejores salarios en el Municipio cipoleño. La decisión es impulsada por los afiliados y solo se suspenderá “si el Ejecutivo toma conciencia y nos llama a dialogar”, según expresó Héctor Aguilar, delegado de la organización en la comuna. El dirigente sostuvo que los trabajadores “no damos más” y aseguró que en Cipolletti “los salarios son bajísimos, de los peores de la provincia”.
Los municipales nucleados en ATE se reunirán la próxima semana con los demás gremios del Frente Sindical (ATE y UPCN) y con Rodolfo Aguiar, referente de los estatales a nivel provincial. “Estamos evaluando todas las posibilidades, pero está claro que si (el intendente Abel Baratti) no nos llama, habrá protestas. No podemos seguir esperando”, dijo Aguilar.
El sindicato tampoco descarta “un amparo judicial, porque hay trabajadores por debajo de la línea de la pobreza”. Sin embargo, hay acuerdo en iniciar una medida de fuerza en las distintas dependencias de la comuna para generar mayor presión al Ejecutivo.
El anuncio de la ampliación del presupuesto en 20 millones de pesos acentuó el malestar de los empleados por la falta de negociaciones para mejorar los sueldos. “Esta es la Municipalidad que mejor recauda, queda claro con todos los controles que se hacen y con el aumento del presupuesto, pero nosotros tenemos congelada la carrera administrativa y ganamos muchísimo menos que nuestros colegas de ciudades más pequeñas”, se quejó Aguilar.
El Gobierno planteó que se otorgó un incremento que para las categorías más bajas superó el 35%, pero se reconoció que los haberes originales eran magros. Sin embargo, se advirtió que no hay posibilidades de otorgar un aumento para el último trimestre del año y que el debate se abrirá recién a comienzos de 2015.
“Nosotros llamamos al Municipio a reflexionar y a debatir, porque los empleados no dan más, hay problemas por todos lados y no se puede seguir así. Tienen que reconocerlo, o habrá protestas”, anticipó Aguilar. El dirigente sostuvo que por la gran cantidad de contratados y eventuales “que temen perder su trabajo” se postergó el plan de lucha, pero consideró que en el contexto actual la medida “es inevitable”.