Los negocios entre familiares no terminan siempre de la mejor manera y, si no, que lo diga la cipoleña que le compró un vehículo a su pariente, que tiene un concesionario. Con una gran sonrisa, el vendedor le aceptó un cheque de 75 mil pesos; sin embargo, nunca le entregó el auto que habían elegido juntos. El hecho se registró en el 2015 y la damnificada decidió llevarlo a juicio. Esta semana se hizo una audiencia y el estafador garantizó la devolución de $150 mil.
Al igual que otros procesos, desde el inicio de la demanda hubo una importante demora pero finalmente se pudo llegar a la instancia de audiencia de control de acusación. La fiscalía fue llevada adelante por Guillermo Merlo, acompañado por la parte querellante; en la vereda contraria se encontraba el defensor del hombre imputado por el delito de estafa.
En el marco del nuevo Código Procesal Penal, las partes intervinientes optaron por un método alternativo de resolución de conflictos. De acuerdo con lo informado por el Ministerio Público, el estafador pagará un total de $150 mil en diez cuotas.
De manera inicial se había propuesto el pago de $120 mil. Sin embargo, el ofrecimiento no terminó de conformar a la damnificada, que pidió elevar el monto debido a que su pariente se haría cargo de la suma en cuotas mensuales y no de una sola vez.
Desde el Ministerio Público Fiscal, se destacó la posibilidad de recurrir a métodos alternativos de resolución de conflictos.