Eran las 20:30 y mientras Víctor se encontraba reparando unas gomas, ve estacionarse una camioneta. Le pareció conocida y verificó la patente: era la Toyota sustraída. “¿Esta camioneta es tuya?”, lo interrogó sin temor el gomero al conductor. El delincuente ya se había bajado y confundido por la pregunta tartamudeó algo como para salir del paso. Decidido, Víctor le remarcó que “hace una hora la robaron y es de un amigo”.
Mientras el ladrón, indeciso, no sabía si subir y huir, Víctor se apropió de las llaves y se comunicó con la Policía. En tanto, el sospechoso enfiló de manera apresurada para la estación de servicio YPF y se perdió entre los autos.
Efectivos de la Cuarta arribaron a la gomería y fueron los encargados de proceder al secuestro de la camioneta. Víctor, finalmente, pudo comunicarse con su amigo y le dio la buena noticia de la aparición del vehículo.