Delincuentes desalmados y con una alta dosis de crueldad ingresaron a una vivienda de Fernández Oro con el objetivo de robar y al toparse con un perro le asestaron cinco puñaladas. No lo mataron de casualidad.
Chester es un perro mestizo de dos años que intentó proteger a su familia de los delincuentes, pero terminó malherido. Además de las cuchilladas, los ladrones intentaron ahorcarlo con un alambre.
El domingo a la mañana, Joaquín y su esposa Mercedes despertaron como cualquier otro día en su vivienda, ubicada en una chacra sobre una calle sin salida. Durante una caminata hacia la tranquera, el hombre se encontró con su perro con heridas graves en las patas y en el estómago.
“En un principio pensé que lo había atropellado un auto, pero no hay mucho tránsito por la zona. Cuando lo empecé a inspeccionar me di cuenta de que tenía cortes, descubrí cinco puñaladas hechas como con un cuchillo de cocina. Después nos dimos cuenta de que todavía tenía un alambre enrollado alrededor del cuello, lo habían intentado ahorcar”, relató indignado.
No es la primera vez que Chester intentó proteger su territorio de ladrones y, según explicaron sus dueños, siempre salía a hacer frente a las personas que se acercaban a la propiedad. Los vecinos temen que el ataque contra el perro sea una nueva modalidad para dejar sin custodia los hogares.
“Es un perro muy arisco y escurridizo. Si a nosotros nos cuesta agarrarlo, no me imagino cómo lo habrán hecho (los ladrones). El chiquito siempre salía a ladrar y confrontar a todos. Yo creo que él nos salvó de muchos intentos de robo”, confesó su dueño.
Recuperación
El pequeño animal fue trasladado ayer a una veterinaria de Cipolletti, ubicada en calle Alem, para comenzar con las suturas y medicamentos para que salga adelante. Proteccionistas y ciudadanos se ofrecieron a ayudar y colaborar con la atención y las tareas de curación. “Lo único que queremos es que sobreviva”, concluyó Joaquín.