Tres mujeres se encadenaron ayer por la mañana al edificio de Tribunales tras haber denunciado que familiares de ellas, quienes estaban detenidos en el penal local, fueron golpeados por la Policía. “Yo solo quiero saber cómo está mi hijo porque él me llamó y me dijo que lo molieron a palos. Me pidió que lo sacara de ahí”, comentó Gloria Manrique la mamá de Adrián Cabrera.
Quienes tomaron la decisión de encadenarse fueron la madre y hermana de Cabrera y la pareja de otro interno. Las tres aseguraron que sus allegados fueron golpeados y trasladados a Roca y que por eso resolvieron protestar frente a Tribunales.
Las mujeres pedían que el juez de Ejecución Penal, Juan Pablo Chirinos, quien trabaja en Roca, viajara para explicarles la situación, pero no obtuvieron respuesta. “Nadie nos dijo nada. Es más, un juez -de Cipolletti- se acercó y nos dijo que nos fuéramos porque no tenía ningún sentido lo que estábamos haciendo”, indicó Manrique.
Pasado el mediodía desistieron de la protesta cuando ninguna autoridad se acercó a darles una respuesta. En tanto, desde la dirección de la cárcel cipoleña aseguraron que Cabrera fue trasladado a Roca porque él lo solicitó y negaron que haya sido agredido por agentes penitenciarios.
La protesta surgió luego de que se comunicaran con sus familiares y les manifestaran haber sido golpeados. En contrapartida está la versión oficial que afirma que ninguno de los transferidos fue agredido. Habrían sido enviados a otro penal tras la requisa masiva realizada por el SPP ante una inminente fuga. “Cuando salieron de esta unidad y cuando llegaron a Roca fueron revisados por médicos de ambas cárceles y en ninguno de los casos los profesionales manifestaron que hayan presentado lesiones compatibles con golpes”, aseguraron desde el penal cipoleño.
De todas formas, Manrique adelantó que tomarán otras medidas de reclamo hasta que tenga una respuesta por parte de la Justicia.