La movida que hizo Weretilneck de aliarse a Soria para una fórmula electoral hacia 2011 produjo remezones tan serios en las filas del justicialismo que más de uno teme que, como ha ocurrido en otras oportunidades desde 1983 a la fecha, los problemas internos en el PJ terminen fracturando la posibilidad de conformar una estructura única y sólida con condiciones de producir el año próximo un viraje en la conducción de la provincia.
“Un sano consejo al intendente de Cipolletti sería señalarle que no se entrometa en la vida interna de nuestra fuerza política”, dijeron sobre el cierre de la semana los diputados del Frente para la Victoria, Jorge Ademar Rodríguez –nada menos que el presidente del bloque- y la barilochense Silvina García Larraburu.
Y agregaron: “Weretilneck deberá tener muy presente las expresiones, tanto de Pichetto como de Soria, que nuestro partido resolverá con seriedad y responsabilidad y en el momento oportuno, quien encabezará la fórmula”.
Frases tajantes y directas con un destinatario muy concreto: el intendente cipoleño, quien contrariamente a lo que venía sosteniendo hasta no hace mucho, adelantó la definición de su estrategia electoral cuando en realidad parecía que la extendería hacia fin de año, como lo dijo más de una vez.
Inclusive, hubo quienes ponían casi en la misma línea esa postergación con la actitud del senador Miguel Pichetto, quien ha prometido en forma reiterada anunciar recién en diciembre –y ya falta poco- lo que hará en 2011 en el marco del calendario electoral rionegrino.
¿Qué pasó por la cabeza de Weretilneck para anticipar su jugada electoral? Especulan que quizá haya visto alguna “señal” desde arriba (gobierno nacional). ¿“Jugá ahí”, pudo haber sido la orientación recibida? Y con la velocidad de un rayo, se puso al costado del único que en el PJ se candidateaba desde hace rato, como es el caso de Soria. Sin importar siquiera que, como reflejan los archivos, más de una vez se haya mostrado distante –políticamente hablando- de su colega roquense, lo que llegó a verse como algo complejo para el armado de una fórmula entre ambos. Y hasta algunos le recuerdan expresiones en las que revelaba más afinidad con los radicales -“tengo muchos amigos ahí”-, aunque mucho antes de esta reciente postura en la que habla de romper con el oficialismo y anunciar que “este ciclo de gobierno provincial está terminado”. Podría entenderse todo ello en las oscilaciones que suelen ser frecuentes en la política, si lo que importa es el interés general.
¿Decisiones en suspenso?
En Cipolletti, hubo ayer un encuentro del Frente Grande. Fue a puertas cerradas y sin la presencia de Julio Arriaga, un epígono de la fuerza. Algo muy llamativo. Al cabo de la reunión se elaboró un documento donde no hubo palabra alguna en un tema que en los últimos días monopolizó la información como era la alianza electoral de Weretilneck con Soria. No es poca cosa. En cambio, la declaración puso énfasis en honrar al fallecido expresidente Néstor Kirchner y ya en el plano provincial, sumarse a la idea de trabajar por “un nuevo Río Negro”.
Volviendo a lo anterior, lo concreto y real es que esta sociedad entre los intendentes de Roca y Cipolletti puso en una especie de jaque al resto del PJ donde, se sabe, Pichetto cosecha no poco plantel de aliados (diputados, intendentes, dirigentes en general, etc.) que quizá desearían ver al senador buscando la revancha por lo de 2007.
Lo que haga y hará Pichetto no es un tema menor ni para desestimar. Principalmente por las características que tiene como referente incuestionable. Lidera el bloque de senadores, acredita una muy estrecha relación con la conducción misma del gobierno nacional, tiene una constante presencia partidaria en la provincia, apoya las gestiones de intendencias como las del propio gobierno provincial. Es decir, una actitud política armónica y constructiva. De allí los deseos ocultos -y no tanto- de algunos, como también las pintadas promoviendo su figura para el convite del año venidero.
Dicen que en pocos días más mantendrá una reunión con la presidenta Cristina Fernández que será decisiva para plasmar la estrategia del senador en la provincia.
“Esto recién empieza”, comentó ayer un destacado referente del PJ provincial.
Es dable esperar entonces que para nada se haya atenuado la fuerza de este “huracán” que ha puesto a Weretilneck en el centro de semejante tormenta política.