Manifestó que su recorrida incluyó el centro periférico de salud, donde no observó ningún inconveniente. Luego, se trasladó hasta la casa 24, donde comprobó que la presión en la canilla revisada era correcta. Después se trasladó hasta la casa 90, más cerca del loteo Suárez donde está el caño al que se conecta el barrio, donde lógicamente la presión era mayor.