El 29 de julio, familiares y amigos de la cipoleña Emilia Vera recordaron con una gran tristeza su cumpleaños número 32. Desde enero se desconoce su paradero y cada vez hay más convencimiento de la posibilidad de un hecho grave pero que no fue debidamente investigado. “Ella no está muerta”, enfatizó su hermana Graciela a LM Cipolletti, y lamentó que la Justicia local no la convocó más para informarle sobre la marcha de la causa abierta por desaparición de persona.
Muy preocupados, los allegados a la mujer, que fue vista por última vez el 16 de enero, no descartan nada y hasta sospechan que pudo ser víctima de una red de trata de personas. Graciela recordó que el 29 de julio cumplió 32 años: “Descarto la posibilidad de que esté muerta”.
La mujer, que vivía en el barrio Del Trabajo junto con su hijo adolescente y su papá, no tenía problemas con nadie y no sólo trabajaba sino que se ocupaba de atender la salud de su padre, que padece mal de Parkinson.
El día de su desaparición mantuvo contactos telefónicos con su hermana y se limitó a pedir que no la busquen. Luego, Graciela decidió denunciar lo sucedido en la Comisaría 32ª y la Fiscalía de Delitos contra las Personas de Cipolletti. Entre las primeras medidas que se adoptaron, hubo un análisis de material de video de cámaras de seguridad y el rastreo del celular de la mujer. Después, hubo rastrillajes en el río y el secuestro de elementos que le pertenecerían en una chacra de Senillosa.
A la hora de señalar las hipótesis manejadas por la Justicia, Graciela precisó que el supuesto suicidio nunca fue confirmado y que el río bajó y nunca apareció un cuerpo. Frente a esta realidad, la hermana de Emilia sospecha de otra situación, que debe investigarse de manera urgente. Angustiada, la vecina espera el apoyo de las autoridades municipales y provinciales para que se reactive la búsqueda de su hermana.