No hubo que lamentar heridos, ni alumnos ni docentes, pues por el temporal los chicos no salieron al exterior en los recreos.
La directora del establecimiento, Lidia Soto, destacó que ni bien se produjo la caída se comunicó con Coordinación de Educación, desde donde enviaron operarios de mantenimiento que en pocos minutos cortaron y trozaron los restos para llevárselos y evitar riesgos posteriores.
La docente lamentó lo ocurrido, pues el ejemplar –un olmo de grandes dimensiones- que se erguía sobre la calle 25 de Mayor casi Brown, era considerado histórico.
De hecho, estaba plantado de antes de que la escuela tuviera su propio edificio y funcionaba a contra turno en el colegio secundario vecino, que antiguamente se conocía como Normal 5.
Alumnos de aquella época, que hoy superan los 50, recuerdan que bajo la sombra de su follaje se hacían vibrantes partidos de bolita y pistas para competir con autitos rellenos con piedras, o simplemente lo buscaban para refugiarse del sol.