Los problemas comenzaron entre las 18 y las 19, cuando salieron de servicio cinco de los nueve alimentadores de media tensión, producto de la caída de ramas y árboles sobre el tendido eléctrico.
El gerente comercial Fernando Sánchez puntualizó los dos focos de conflicto: por un lado, la línea que abastece a la bomba de agua que chupa del río Neuquén en el paraje Lalor; por otro, la planta potabilizadora ubicada en inmediaciones de la Ruta 151. "Cuando salen de servicio los alimentadores por contingencias climáticas, se corta la luz y el agua. Es un doble efecto", explicó Sánchez.
Cuatro de esos cinco alimentadores se repusieron tres horas más tarde, mientras que el problema general quedó resuelto antes de la medianoche. Ayer, los operarios trabajaban de lleno sobre las zonas rurales, donde postes caídos y árboles pusieron en jaque algunas líneas y demandaron mucho trabajo.
"Hay calles por donde prácticamente no se puede transitar debido a la cantidad de ramas y árboles caídos", ilustró Sánchez.
Las cuadrillas también se ocupaban de resolver las fallas ocurridas en la línea de baja tensión por cables de bajadas cortados, en la mayoría de los casos.
Apagón
El transformador no explotó
Desde la empresa distribuidora de energía Edersa desmintieron la explosión de un transformador, y aseguraron que la falla en el suministro de Las Perlas "se produjo en la línea de media tensión que opera la cooperativa CALF y tuvo que ver con la violenta tormenta de viento que golpeó a la zona y que provocó todo tipo de trastornos en el abastecimiento de la energía".