En el basural municipal se descargan todos los días entre 120 y130 toneladas de residuos, de las cuales unas 110 corresponden a lo que levantan a diario los camiones recolectores, en tanto que las restantes son las que aportan las empresas de contenedores. A esto hay que sumarle, además, lo que algunas grandes firmas trasladan por sus propios medios y los vecinos que, en forma ilegal, arrojan porquerías descontroladamente en cualquier punto del sector. A este ritmo, en el Municipio estiman que el lugar colapsará definitivamente en menos de dos años.
La Secretaría de Servicios Públicos está haciendo un gran esfuerzo por mantener en uso el predio de 15 hectáreas del basural. En realidad, ya no hay espacio que no contenga desechos y el trabajo se limita a sumar en altura las nuevas descargas.
Desde hace unos días, además, la disposición final de los desechos se ha visto complicada por las reparaciones a las que han debido ser sometidas las máquinas contratadas del Ejército Argentino. Ante la contingencia, el Municipio envió al lugar la única pala cargadora utilizable que tiene en la actualidad y está haciendo lo que se puede para acomodar los desperdicios.
El ordenamiento del material se realiza en forma incompleta por la falta de una topadora para terminar de aplastar convenientemente las acumulaciones. El Ejército está reparando sus rodados de trabajo y todavía tendrá para varios días más. En el interín, la comuna verá resentida su capacidad de trabajos en otras zonas de la ciudad porque no dispone hoy de otra máquina como la apostada, provisionalmente pero a tiempo completo, en el vertedero.
Así las cosas, dos días atrás se desató un gran incendio de residuos que causó intensa humareda pero que, por fortuna, pudo ser extinguido con celeridad.
El titular de la cartera municipal, Jorge Ulovec, recordó que el basural está colapsado desde hace años y que hoy las tareas se limitan a concretar un trabajo lo más prolijo posible. Así, si antes había seis o siete niveles de residuos que se esparcían sin control, en el presente se han consolidado solamente dos, los cuales, sin embargo, no paran de crecer. También hay solamente dos playones de descarga y cada 15 o 20 días hay que cerrar el que ya ha sido sobrepasado y proceder a abrir uno nuevo. A este ritmo, el basural deberá ser abandonado en un año o año y medio más.
El funcionario dijo que se aguardan las definiciones en que está ocupado el intendente Aníbal Tortoriello para empezar a operar con el vertedero de Neuquén, a la vez que se está atento al destino del proyecto Girsu rionegrino. Para la alternativa neuquina será necesaria la creación de centro de transferencia que costará unos 30 millones de pesos. Allí se haría el reciclado del material reutilizable.
130 toneladas de residuos se llevan a diario al basural.
Resulta cada vez más difícil manejar tal cantidad de desechos y más cuando no hay máquinas.
14 contenedores particulares suman desechos al lugar.
Pertenecen a siete empresas de la ciudad que deben pagar 500 pesos para hacer las descargas.