Guerrero llegó a juicio oral por el delito de robo agravado y fue condenado por la Cámara en lo Criminal Segunda de Cipolletti. Frente a esta decisión, su defensor oficial, Mario Sebastián Nolivo, presentó una casación ante el STJ.
El máximo órgano judicial rionegrino, con el primer voto del juez Enrique Mansilla, consideró que "la valoración de los testimonios es irrevisable en casación pues se basa en aspectos vinculados con la impresión que causó el testigo al Tribunal, relacionados con circunstancias de inmediación".
Después, destacó el carácter de cómplice de Guerrero y su necesaria intervención para cometer el brutal hecho.