Según denunciaron, hay viviendas del San Pablo con pequeñas grietas o rajaduras graves en las paredes producto de la vibración de las máquinas que se utilizan durante la edificación. Además, apuntan a la multiplicación de departamentos porque “se saturaron los servicios cloacales, la red eléctrica, de gas natural y del agua potable”.
Mientras algunos prefirieron hacer negocio y mudarse, quienes se quedaron en el barrio advirtieron al gobierno local sobre posibles juicios. Apuntan al Municipio al considerar que fueron perjudicados porque se avanzó en una modificación de la zona residencial 1, que tenía el barrio, sin que nadie se los consultara. “Somos parte interesada y jamás nos preguntaron, eso perjudica la calidad de vida”, aseguran.
En el petitorio que circula por las calles del “Sanpa”, se exigen remediaciones en las casas dañadas y la prohibición de levantar nuevos edificios.