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El Ruca Quimei ya no tiene guardia por las noches

Las víctimas de violencia de género están sin respaldo especializado.

El plantel de trabajo del Ruca Quimei, el Servicio Municipal de Violencia Familiar, está sin guardias y las mujeres que tengan que denunciar un caso de violencia de género deben ir en horario de oficina. Un despropósito para un organismo creado para contener a las víctimas.

El dispositivo por el cual una dupla de profesionales realizaba esa cobertura, desde las 14 hasta las 7 de la mañana, es decir fuera del horario administrativo de la institución, durante los 365 días del año para atender situaciones de emergencia, ya no se sostiene y no se descarta, además, que la suspensión sea definitiva.

Fuentes vinculadas con este flagelo atribuyeron la suspensión del servicio a una cuestión salarial, porque las guardias no se pagan. Sin embargo, el secretario de Gobierno, Diego Vázquez, lo desmintió. “No tiene que ver con un achique, ya que la incidencia presupuestaria es mínima, sino con reorganizar su funcionamiento”.

Según el funcionario, Ruca Quimei seguirá trabajando para hacer el seguimiento de cada caso, pero no volvería a hacer guardias pasivas porque para eso está la guardia general de Acción Social, también provista de asistentes sociales que se rotan para cubrir todo tipo de situaciones de emergencia, todos los días, las 24 horas. Su trabajo, sin embargo, no es exclusivo para las víctimas de violencia.

“Notamos que había una multiplicidad de organismos y estamentos del Estado interviniendo a la vez, que se superponían, cuando en la mayoría de las situaciones de emergencia, las víctimas necesitaban ser reubicadas y eso lo terminaba haciendo un asistente de la guardia de Acción Social”, fundamentó Vázquez.

Por eso, dijo que ahora todas las guardias se concentran en Acción Social, donde el equipo de trabajo brinda asistencia primaria a las víctimas. Según la problemática que se presente, luego hace las derivaciones pertinentes para que sigan los canales habituales.

Sin guardias en el Ruca Quimei, las víctimas también pueden acudir al hospital, aunque está claro que la asistencia carece de la especificidad que pueda brindar un organismo preparado para el abordaje de esa problemática. Y queda pendiente la casa refugio, un reclamo histórico de las organizaciones que combaten este flagelo y que la Red de Prevención de Violencia Familiar de Cipolletti reclamó públicamente el año pasado para dar una respuesta efectiva a las víctimas.

“Para eso estamos detrás de un inmueble”, dijo Vázquez, mientras que en el Deliberante se evalúa la posibilidad de convocar a distintos sectores a una comisión vecinal que trate el proyecto de creación de un refugio, iniciativa que fue presentada por el concejal Miguel Aninao.

Como no les pagan las guardias, los profesionales del servicio sólo trabajan en horario de oficina. Las mujeres deben buscar ayuda en Acción Social.

“Notamos que había una multiplicidad de organismos interviniendo a la vez y se superponían”. Diego Vázquez. Secretario de Gobierno del Municipio

90% El porcentaje de víctimas que deben ser reubicadas

Vázquez advirtió que en todas esas situaciones el Ruca Quimei debía recurrir a los asistentes sociales.

Sin refugio ni comisaría de la mujer

La limitación en el funcionamiento del Ruca Quimei genera preocupación porque se suma a la ausencia de organismos especializados para tratar la violencia de género en la ciudad. Y se produce en un contexto alarmante: Cipolletti es el lugar de la provincia con mayor cantidad de denuncias por ataques y hostigamiento a mujeres. El proyecto de ley de emergencia fue cajoneado por el oficialismo, y eso demoró la apertura de un refugio. Mientras que la comisaría de la mujer por ahora es sólo una promesa.