Más allá de las políticas que se puedan tomar desde las altas esferas de la política local, los accidentes de tránsito, que tantas vidas se cobran por año, están vinculadas con la falta de conciencia de los conductores.
La gran mayoría de las tragedias automovilísticas se da por impericia de quienes manejan. Es por eso que tomar conciencia de lo que significa manejar y los riesgos que se corren cada vez que uno sale a las calles al mando de un vehículo, es el primer paso para cambiar la cultura del manejo.
Cuando uno no tiene conciencia del riesgo, en cualquier ámbito de la vida, se maneja con imprudencia. Esa manera de conducirse puede atentar contra la vida de terceros, contra la de seres queridos y contra la nuestra misma.
Es por eso que desde el Municipio de Cipolletti, tanto las autoridades salientes como las entrantes, indicaron que continuarán trabajando “por una ciudad con menos accidentes de tránsito y para que dejen de pintarse nuevas estrellas amarillas en las calles”.