El presidiario Alejandro Forno, quien a mediados de julio se evadió del Establecimiento de Ejecución Penal 5 de Cipolletti, continúa prófugo. Lo particular del hecho es que se habría escapado con una pierna enyesada según trascendió en las últimas horas. De esta forma, surgieron sospechas sobre una posible complicidad de los encargados de la vigilancia en el penal de la zona noreste de la ciudad.
Por otra parte, el evadido no podrá ser llevado a juicio en los próximos días por un arrebato cometido en los primeros meses de este año.
Forno, de 39 años, tiene un amplio prontuario que contempla robos calificados y también causas por falsificación de documentos. Lo curioso del último incidente que lo tuvo como protagonista es que logró huir enyesado, de acuerdo a fuentes judiciales. El preso se restablecía de una lesión que sufrió el 13 de marzo, cuando se movilizaba en una moto y huía de la Policía provincial. Sin embargo, junto a un cómplice, no fueron muy lejos y chocaron contra un auto. Producto del impacto, Forno terminó con la tibia y el peroné fracturados. Fue detenido y enseguida, se le inició un proceso por el delito de robo calificado.
Pero el conocido delincuente es un experto en escapes y el 16 de julio al mediodía, de acuerdo a una versión oficial, saltó un alambrado de la penitenciaria local para luego huir en una motocicleta que lo esperaba afuera. Lo llamativo de la audaz evasión es que la concretó con una de sus piernas casi inmovilizada por un yeso. Desde entonces nada se sabe de su paradero. Se hicieron diferentes rastrillajes por la ciudad y localidades cercanas y no se obtuvieron datos certeros, informaron fuentes policiales.
Para esta semana, se había programado el juzgamiento de Forno por el último delito cometido. De acuerdo a fuentes policiales, habría elegido el camino de los motochorros y por ese motivo, fue perseguido por la Policía tras un incidente con una mujer. Tras su detención, el juez lo encontró culpable de los hechos imputados y lo procesó por robo.