En las próximas semanas, la defensa del policía Cristian Caumillán avanzará con la impugnación de la sentencia condenatoria que dictó un tribunal de esta ciudad. El efectivo de la Comisaría 45° del barrio Anai Mapu fue considerado autor del delito de torturas y se le impusieron 9 años de cárcel.
La sentencia no se encuentra firme y el condenado buscará que el Tribunal de Impugnación la anule o, al menos, contemple parte de su descargo.
En el transcurso del juicio, que se desarrolló en el edificio tribunalicio de Urquiza y España, Caumillán brindó por primera vez su versión de lo sucedido en la propiedad situada sobre Perón al 2600 y aseguró que se limitó a defender de un intento de asalto.
Sin embargo, en el debate que se cerró en mayo, los testimonios y las pruebas incriminatorias aportadas por el Ministerio Público Fiscal de Cipolletti y la parte querellante determinaron la culpabilidad de Caumillán. De forma paralela, otro de los imputados logró su desvinculación de la grave acusación de torturas.
El policía condenado no se encuentra preso y deberá aguardarse lo que suceda en el ámbito de Impugnación. De igual modo, la defensa tiene otras instancias para recurrir, como el Superior Tribunal de Justicia y la Corte Suprema.
El hecho que se le atribuyó a Caumillán tuvo lugar el 17 de mayo de 2020, en plena cuarentena por la pandemia del coronavirus. En un primer momento, desde la Policía se brindó una versión sobre un intento de asalto por parte de dos hombres.
Pero ante la intervención de la fiscalía, se comprobaron algunas irregularidades y un informe médico sobre las lesiones de los detenidos generó una investigación por abuso sexual e incumplimiento de los deberes de funcionario público. Varios policías estuvieron bajo sospecha aunque a la hora de la formulación de cargos, la causa se concentró en tres policías.