Si de señales se trata, esta semana dejó a las claras hacia qué lugar va el gobierno rionegrino. En un contundente mensaje de que su gestión está cada vez más vinculada al proyecto nacional y popular que conduce la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, Alberto Weretilneck ya confirmó cambios significativos en la integración de su gabinete.
Y estas designaciones no sólo están vinculadas directamente a la pertenencia al kirchnerismo sino también al posicionamiento provincial de algunos sectores propios del justicialismo.
Ernesto Paillalef será el nuevo conductor del estratégico Ministerio de Desarrollo Social.
Principal referente del Movimiento Evita en Río Negro, actual funcionario nacional y dirigente que en su momento se la jugó por acompañar la propuesta presidencial de Néstor Kirchner por estas tierras, Paillalef llega a la primera línea del Ejecutivo en un apuesta que hace el gobernador para reforzar los lazos con Nación y demostrar un alineamiento total.
El arribo de Fernando Vaca Narvaja, a quién todavía no se le confirmó oficialmente el cargo pero seguramente será el titular de la cartera de Obras Públicas, también es otra de las señales en esa dirección.
Hacia adentro
La otra punta en esta nueva estructura es el presidente del Concejo Deliberante roquense, Luis Di Giácomo, quien será el nuevo ministro de Gobierno.
La asunción del médico psiquiatra es parte de esa postura de iniciar un camino político junto a los dirigentes que acompañaron al mandatario provincial cuando tuvo que soportar el embate de la línea justicialista que lidera el senador nacional Miguel Pichetto, que le exigía un cambio de rumbo.
Está claro que Di Giácomo es hombre de confianza del intendente Martín Soria, que según palabras del propio Weretilneck es uno de los sostenes de este “nuevo gobierno”.
El cipoleño incluyó también al vicegobernador Carlos Peralta, a legisladores del bloque del Frente para la Victoria y a los intendentes.
De la misma forma que Weretilneck le dio espacios en el Gabinete a dirigentes ligados a Pichetto cuando asumió tras la muerte de Carlos Soria, esta vez se volcó por elegir representantes del kirchnerismo puro y reafirmar su lazo con el sorismo.
Lo que es una realidad es que en materia política dentro del oficialismo provincial las aguas todavía están lejos de calmarse, a pesar de que el Jefe de Gabinete de la Nación, Juan Manuel Abal Medina, diera la orden de restablecer el diálogo y limar asperezas.
Arde el bloque
A decir de los involucrados, las conversaciones se retomaron e incluso Pichetto le comentó a Weretilneck que no intevendría en el futuro Gabinete porque no le correspondía. Sin embargo, las diferencias se siguen profundizando en la Legislatura donde la bancada del FpV está virtualmente fracturada. Y allí es por ejemplo donde Peralta tomó la decisión de no permitir la creación de nuevos bloques como pretenden algunos de los parlamentarios que responden al senador. El argumento es válido: evitar que se generen más gastos legislativos. Pero es una realidad que no se permitirá que la escisión se dé en forma oficial.
Y si de señales se sigue hablando, el cambio de la conducción de Asuntos Constitucionales es otro de los ejemplos. Horas después de la cumbre Weretilneck-Pichetto en Buenos Aires, el grupo que acompaña al gobernador había postergado el reemplazo de Ana Piccinini de esa estratégica comisión parlamentaria. Duró poco la posición porque el esperado cambio se produjo esta semana con la elección de Tania Lastra, quien en los momentos críticos fue una de las más fuertes defensoras del proyecto que comanda Weretilneck.
Si bien el fin de la emergencia en Río Negro y la derogación de la disponibilidad de estatales fueron aprobados por unanimidad, habrá que esperar qué ocurrirá cuando otros proyectos significativos del Ejecutivo lleguen al recinto para ver cómo se van comportando los 30 legisladores "oficialistas".
Profundizar la gestión
En el plano de la gestión, y a pesar de los cambios de algunos nombres, el gobernador deberá seguir profundizando lo que está haciendo desde hace más de ocho meses: apostar a generar cambios profundos en áreas fundamentales del gobierno, que fueron arrasadas durante los años del radicalismo y que requieren de políticas adaptadas a los tiempos actuales. Obvio, sin salirse de la línea de manejarse con una acertada administración del erario público, algo que precisamente no fue una de las virtudes en las últimas décadas en esta provincia.