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"El nuevo basural mejorará la salud de los cipoleños"

Para Tortoriello, el costo no será nada comparado con los beneficios.

Sara Aedo

acipolletti@lmcipollett.com.ar

La humareda del basural a cielo abierto es parte de la postal diaria de la ciudad. Con mayor o menor intensidad, la polución permanece en el cielo cipoleño y, gracias a los vientos patagónicos, va y viene hacia otras localidades. El traslado de residuos a Neuquén podría ser la solución por los próximos 20 años. Si bien el proyecto todavía mantiene aspectos poco claros, el intendente Aníbal Tortoriello sostiene que el punto de partida y pilar fundamental de la iniciativa es el resguardo de la salud de los ciudadanos.

El saneamiento de las tierras que se usan como depósito final de los residuos urbanos fue una firme promesa electoral del actual jefe comunal. El cumplimiento no tuvo la misma consistencia sino hasta el mes pasado, cuando la ciudad se unió al consorcio interprovincial ideado por Pechi Quiroga, su par neuquino.

Para Tortoriello, esta realidad ambiental necesita atención urgente y la inclusión del Municipio en el consorcio fue la decisión más atinada de las últimas décadas. “Es una solución económica, la tenemos al alcance de la mano y no podemos desaprovecharla”, manifestó.

Según el plan de gobierno, el año 2016 se planteó como una etapa de remediación y de preparación para el salto definitivo en el camino del saneamiento. Los números municipales indican que se redujo en 10% la interminable combustión del basural y ya es sabido que la remediación total podría significar unos 25 millones de pesos.

Respirar no es tan gratis como estamos acostumbrados a pensar. La gestión interprovincial de residuos traerá aparejado costos de los que el intendente todavía no quiere dar mayores precisiones. No obstante, no cabe duda de que el ítem de recolección de residuos domiciliarios tendrá alguna modificación a partir del traslado al Complejo Ambiental Neuquén, si no antes.

“Medir el proyecto sólo por el aumento de las tasas es dejar de ver cuánto pagamos durante el año en doctores y medicamentos por los problemas a la salud que nos provoca el basural a cielo abierto”, sostuvo el mandatario comunal y agregó: “En relación, la inversión es mínima”.

En este sentido, Tortoriello destacó que los costos no van a correr solamente a cuenta de los contribuyentes, sino que está dispuesto un sistema de inversiones en varias etapas. El Banco Interamericano de Desarrollo, con la gestión del Ministerio del Interior, será la entidad que brinde los fondos para la adquisición de rodados y la construcción de playas de transferencia.

Cipolletti tendrá una de esas playas en un terreno de una hectárea que será el centro de acopio de varios municipios cercanos, antes del traslado. La infraestructura y el equipamiento serán financiados por la entidad internacional. Sumado a esto, será necesario hacer una inversión para una nueva flota de camiones compactadores.

Actualmente, el Municipio cuenta con seis unidades, pero el objetivo es sumar cuatro más de mayor porte. El anuncio no es nuevo, pero las precisiones apuntan a que serán equipos con una capacidad de 21 toneladas, los que permitirán optimizar el recorrido de recolección.

Tortoriello espera que la redacción del proyecto técnico para la playa de transferencia, la aprobación de los planos y la ejecución de obra comience este año. Reconoce que es una pretensión ambiciosa, pero recuerda que Nación pondrá plazos estrictos y que el incumplimiento podría traducirse en un retroceso de la iniciativa.

Mientras el Municipio apuesta todo al depósito de la basura en Neuquén, los cipoleños desconocen el plan de separación de residuos, un elemento fundamental para que el complejo funcione.

Las campañas de información en ese sentido todavía no empezaron, aún sabiendo que tal cambio de hábitos puede ser un proceso largo y complejo.

25 millones de pesos costaría la remediación ambiental del basural.

“Medir el proyecto sólo por el aumento de las tasas es dejar de ver cuánto pagamos durante el año en doctores y medicamentos por los problemas a la salud que nos provoca el basural a cielo abierto”. Aníbal Tortoriello. Intendente de Cipolletti

La mejor opción para la ciudad

Una semana antes de reunirse con Horacio Quiroga para firmar el acta fundacional del Consorcio Ambiental Neuquén, el intendente Aníbal Tortoriello mantuvo un diálogo con el gobernador Alberto Weretilneck. La comunicación fue telefónica y apuntaba a poner en conocimiento del mandatario las características del proyecto y los beneficios que aportaría a las ciudades del Alto Valle. Weretilneck dio el visto bueno al proyecto y garantizó su respaldo. “El gobernador nos dio su apoyo para seguir con el proyecto de mayor viabilidad y era éste, el que nos ofreció Pechi”, afirmó Tortoriello.

El rol de los recicladores en el plan municipal

Ante la posibilidad de perder su fuente laboral, los trabajadores del basural iniciaron medidas de acción directas para que ser recibidos por algún funcionario municipal. Así, a principios de esta semana, tomaron los camiones recolectores y no dejaron que abandonaran el predio del basural hasta tanto no se acercara algún funcionario del Ejecutivo local a darles una solución que satisficiera sus necesidades.

En ese sentido, la respuesta del intendente Aníbal Tortoriello no tardó en llegar: “El proyecto lo pensamos sobre todo para ellos”. Según el mandatario cipoleño, la tarea de separación y reciclaje de residuos se realizará de manera operativa y a gran escala en la playa de transferencia que se construirá en la ciudad.

Allí, los trabajadores podrán conformar una cooperativa y tendrán garantizadas todas las condiciones de seguridad y salubridad para desarrollar sus labores diarias. Algo similar a lo que se proyectaba con el plan Girsu.

Además, el jefe comunal recordó que está prevista la puesta en funcionamiento de un espacio para los niños que hoy recorren el basural junto a sus padres. Al respecto, señaló que el proyecto prevé que estén al cuidado de profesionales en una sala dispuesta para actividades recreativas. La idea es mantenerlos lo más alejados posible de los focos de contaminación y del imaginario del basural como un lugar de tránsito cotidiano.