Una de las situaciones que comenzó a salir a la luz es la confirmación del viejo mito de que, en las tomas, las parcelas se compran y revenden en forma habitual, con valores actuales de casi 50.000 pesos. Así lo confirmaron referentes políticos que recorrieron las ocupaciones durante la campaña electoral y socios de cooperativas de la ciudad. Ante las demoras en el avance de los planes oficiales a los que aspiran las instituciones intermedias, muchos socios de la cooperativa Nueva Esperanza comenzaron a recibir ofrecimientos para comprar tierras en tomas cuando trascendieron las complicaciones de la entidad, cuyos afiliados pagaron lotes hace ocho años pero siguen esperando el traspaso para poder construir viviendas.
El mercado inmobiliario paralelo ofrece disponibilidad inmediata, con la zanahoria de una posible regularización como gran tentación. Sin embargo, los directivos de Nueva Esperanza, como los de otras cooperativas, intentan contener a sus socios con la promesa de un proceso exitoso, que aunque suele ser más largo, es más económico.