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El hombre tomó fotografías al lugar, las que luego se viralizaron por las redes sociales.
Por distintas evidencias se dedujo que los féretros –que no contenían restos humanos- provenían del cementerio de Cipolletti, lo que fue confirmado posteriormente.
Ni bien se difundió la noticia autoridades del gobierno cipoleño se contactaron con la empresa encargada de transportar los despojos en contenedores para que expliquen por qué ese material apareció en ese lugar.
Fuentes comunales indicaron que tienen en vigencia un protocolo para el tratamiento de este tipo de piezas mortuorias cuando dejan de cumplir su función por el paso del tiempo o cuando lo solicitan los familiares de los difuntos.
La normativa indica que deben destruir y reducir los ataúdes, para luego deponerlos en el vertedero local.
El requerimiento a la firma transportista lo efectuaron el lunes, por lo que aguardan las respuestas.
No se descarta algún tipo de sanción en caso de que la explicación no tenga fundamentación válida.
La municipalidad orense ya labró una infracción a la empresa encargada trasladar estos elementos.