Su pasión por el deporte lo llevó a disputar la fecha del Nacional de motocross que visitó la ciudad de Neuquén el año pasado, sólo 20 días antes su cumpleaños.
Instructor de manejo, construyó en su chacra de la zona norte un pequeño circuito para ensayar y ensañar algunas piruetas y fue uno de los animadores permanentes en las fiestas del deporte que la ciudad instauró año atrás, impulsadas desde el Municipio y con la colaboración de periodistas locales.
Ganador algunos años, nominado en otros y reconocido especialmente por los colegas en una de las últimas ediciones, el Bocha siempre dijo presente con la misma sencillez y respeto de siempre.
Ayer, apenas trascendió la noticia de su muerte, los medios especializados lo recordaron con afecto resaltando sus virtudes como deportistas, pero mucho más como persona y guía de muchas generaciones de pilotos.