Los incidentes que tuvieron como víctimas a varios menores que asistían al Jardín 85 se desarrollaron en los años 2013 y 2014. Hubo un contrapunto importante entre padres, docentes y la Justicia local: mientras los primeros reclamaron una investigación completa por lo sucedido, los segundos recibieron el apoyo de la Unter y se aclaró que habían realizado las presentaciones correspondientes tras la denuncia de las familias de los niños abusados. A la vez, adjudicaron una gran demora a los funcionarios
judiciales y responsabilizaron a las autoridades educativas por el escándalo de la sucesión de abusos.
Como pudieron y superando la conmoción por el ataque sexual contra sus hijos, muchos padres buscaron aliarse para pedir justicia y se transformaron en querellantes. Tras las respectivas cámaras Gesell, la fiscalía pudo establecer que seis menores fueron objeto de manoseos y tocamientos.
La complejidad de la causa penal fue expuesta por Lucía, quien lo atribuyó a "la cantidad de hechos denunciados y por tratarse de víctimas menores de edad, lo que implicó mucho trabajo, esfuerzo y análisis para no revictimizarlos".
En la acusación quedó claro que el imputado habría cometido los abusos en el período de dos años consecutivos. Se precisó que "habría tocado las partes genitales de sus alumnos, durante los ciclos lectivos de 2013 y 2014, mientras ejercía sus funciones de docente del área de música".
Por otra parte, no fueron considerados los delitos de exhibiciones obscenas y coacción y la fiscal planteó el sobreseimiento de Meza en consonancia con un pronunciamiento de la Cámara Segunda.