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El hospital, vía de escape

Los presos repiten los intentos de fugas al ir a controles médicos.

Un interno del Establecimiento de Ejecución Penal 5 intentó darse a la fuga desde el Hospital Pedro Moguillansky, pero los guardias lograron atraparlo y regresarlo a su celda. El recluso había sido trasladado porque aseguraba tener una afección abdominal y cuando estaba por ingresar al centro asistencial logró evitar a los agentes que lo custodiaban y corrió hacia la calle, aunque solo pudo escapar una cuadra y media.
La escasez de recursos médicos dentro de la cárcel obliga a la realización de constantes traslados hasta el hospital y ello ha sido aprovechado por los reos para planear sus escapes. A pesar de la simpleza de la maniobra, algunos tuvieron éxito y lograron perderse entre los vecinos, lo que revela la existencia de fallas en los dispositivos de control de los condenados que son movilizados temporalmente fuera de los muros de la prisión ubicada en la zona norte de la ciudad. Los cómplices, en todos los casos, se limitan a esperar a bordo de un vehículo listo para escapar, por lo que los presos inician la fuga solos al burlar a quienes deben vigilarlos.
Sin embargo, Marcos Figueroa, quien se escapó de los guardias el jueves, fue recapturado inmediatamente y llevado de regreso a la penitenciaría local. Se estudiaba la posibilidad de sancionarlo ya que no sería la primera vez que habría querido huir.
El hecho se registró antes del mediodía del jueves, según informaron fuentes policiales.

El plan
Figueroa, de 27 años, se encuentra alojado en la cárcel cipoleña desde abril, momento en que fue trasladado de la ex alcaidía de Roca. El jueves último insistió en ser llevado al centro de salud ya que aseguraba sentir un fuerte dolor abdominal. Fue así que se dispuso que un móvil lo condujese para ser asistido. Antes que ingresara a la Guardia del hospital, se zafó de los agentes penitenciarios y corrió hacia la calle.
Afuera lo esperaba un cómplice en moto, aunque no pudo subirse ya que era seguido de cerca por los efectivos. Entonces, cambió de dirección y trató de perder de vista a los celadores pero sólo pudo correr unos metros.
Figueroa es reincidente en los intentos de escape. Había estado alojado en el Penal 5 hasta que debido a diferentes causas que presentaba en su contra y que había logrado fugarse, a principio de 2013, se había dispuesto que fuera trasladado a la penitenciaría roquense, aunque poco después se determinó que vuelva a la ciudad.
Está imputado por una serie de robos calificados por lo que podría enfrentar varios años de condena.