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Una familia muy solidaria improvisó un perchero con alambres en el portón de su casa y colgó toda la ropa de abrigo que ya no usaban. “Si te sirve, llevalo; si te sobra, compartilo”, decía el cartel que pusieron junto a la ropa.
Todo comenzó el miércoles con una limpieza de placares, y poco después ya se habían quedado con el ropero y las perchas vacías. “Se llevaron todo”, comentó contenta Alejandra Yanquin, la dueña de casa. Ella es docente y vive con su marido –Cristian Acuña- y tres niños -Kiara, de 15 años, Santino, de 5, y Tiziana, de 3- en la calle Don Bosco 1649.
Aunque su ropa se acabó, el perchero se mantendrá. Hubo gente que se comprometió a colaborar con donaciones de ropa y calzado.
“Todos podemos ayudar, más en la situación que estamos viviendo. Nosotros alquilamos y por ahí no llegamos a fin de mes. Y pensamos: nosotros estamos así, trabajamos los dos y nos cuesta, cómo harán otros. Con las vivencias que tengo en la escuela, quedás impactado”, advirtió la docente.
Da clases en la escuela secundaria del Anai Mapu, donde se crió y recuerda haber crecido con ropa usada o prestada. “Lo que les quedaba chico a mis hermanos lo usaba yo y en mi casa, actualmente, se van pasando la ropa de primo a primo, de hermano a hermano”, comentó.
Cuando vuelve de la escuela, después de las 15, Alejandra saca el ropero de alambres y lo cuelga en el portón de su casa, junto a su fiel compañero y asistente, el pequeño Santino de 5 años, muy entusiasmado con la iniciativa, tanto que el primer día estaba enojado porque la gente no iba a retirar su ropa. Luego, cuando el ropero se viralizó en las redes sociales, se quedaron con las manos vacías. El impacto fue enorme e instantáneo.
Quieren seguir adelante en la medida en que junten más ropa de abrigo y calzado. Hay gente que pasa corriendo por una prenda de vestir porque les da vergüenza. Otras personas se acercan y agradecen lo que están haciendo por los demás y hay vecinos que colaboran con ropa. “La intención es continuar. Hace mucho frío y vamos improvisando”, contó.
Quienes necesiten una prenda de abrigo o tengan ropa usada para dar pueden acercarse hasta la casa de Alejandra y Cristian, en Don Bosco 1649, frente a las 432 Viviendas.