El director de Comercio, Roberto Bichara, explicó que no se adoptó una medida brusca para "no poner en riesgo a los ancianos" que vivían en el lugar.
El geriátrico San Gabriel, donde se produjo un incendio por el que dos ancianos están en grave estado de salud, enfrentaba un proceso de clausura inminente por parte del Municipio. Así lo confirmó el director de Comercio, Roberto Bichara, quien igual aclaró: “Los documentos más importantes referidos a la seguridad, como la memoria técnica descriptiva y la habilitación de Bomberos, estaban en orden. Las fallas eran más de tipo administrativo por eso no quisimos adoptar medidas bruscas, que pusieran en riesgo a los abuelos”.
Tras el siniestro, ocurrido el martes, el lugar está deshabitado y cerrado. Y así permanecería por largo tiempo. “Los inspectores le habían hecho actas de comprobación en mayo y junio, donde se exigieron la entrega de un plan sanitario y otras cuestiones burocráticas que los dueños no cumplieron. Y el 1 de julio, directamente, se labró un acta contravencional y se elevó el expediente al Juzgado de Faltas. El paso siguiente era la clausura”, detalló Bichara.
En varias oportunidades, los fiscalizadores municipales no pudieron entrar al lugar porque no estaban sus dueños y no había responsables designados.
El funcionario municipal afirmó que el seguimiento de los hogares de abuelos “es permanente”, pero en los controles hay flexibilidad ante determinadas faltas. Bichara explicó: “Si los problemas son por la presentación de papeles vinculados a la AFIP o cuestiones administrativas, tratamos de ser un poco más flexibles porque somos conscientes de que al ordenar el cierre podemos generarle más problemas que soluciones a los ancianos y sus familias. Ésta era la situación de esa institución, porque el edificio no era riesgoso”.
En todos los casos, se busca ordenar el traslado de los residentes a centros asistenciales, donde permanecen por algunos días. Clausuras anteriores no han contado con el apoyo de los familiares. “Hubo casos en los que a los inspectores les genera incertidumbre la seguridad de los abuelos, entonces no se dudó y los cerramos. Cuando no es así, nos parece que no es lo mismo que ir a bajarle la persiana a otro tipo de negocio donde sólo hay que sacar los alimentos perecederos y mantener la sanción hasta que se pongan en regla”.
El hogar de calle Juan XXIII será inspeccionado hoy por empleados de Comercio y de Salud Pública, quienes se entrevistarían con los dueños “para conocer su versión” y verificar la entrega de la documentación pertinente. Sin embargo, en la comuna se presumía que se resolverá una clausura preventiva por algún tiempo más.
El incendio
El martes por la noche, se produjo un incendio por el cortocircuito de un caloventor ubicado junto a una cama donde descansaba uno de los residentes en el hogar de ancianos. “Pudo haber pasado que una frazada haya caído sobre el artefacto, fue una falla externa a cualquier plan de prevención”, consideró Bichara.
Por la inhalación de humo, dos adultos mayores se encuentran internados en grave estado y otros cinco debieron ser hospitalizados. Otras dos personas que vivían en el lugar, se mudaron a casas de familiares.